Álex Hernández
Poeta recién llegado
Un jardín.
Que huela a
mar y algas
al sol.
Soñé despertar.
Y mirar de frente
aquel monte blanco
donde la existencia
es diminuta.
Lloré,
pero nada podía
mojar.
Lo contemple.
Casi como se contempla
al cielo cuando sopla el
viento.
Me destroce.
Y tal vez
lo disfrute.
Porque no me moví.
Porque la sensación
me hacía sentir vivo.
Porque en mi pequeño
dolor también reconocía
la felicidad.
El amor.
Y que tal vez,
estos ojos
tenían aun
belleza
que reflejar.
Que huela a
mar y algas
al sol.
Soñé despertar.
Y mirar de frente
aquel monte blanco
donde la existencia
es diminuta.
Lloré,
pero nada podía
mojar.
Lo contemple.
Casi como se contempla
al cielo cuando sopla el
viento.
Me destroce.
Y tal vez
lo disfrute.
Porque no me moví.
Porque la sensación
me hacía sentir vivo.
Porque en mi pequeño
dolor también reconocía
la felicidad.
El amor.
Y que tal vez,
estos ojos
tenían aun
belleza
que reflejar.