Alejandro Leza
Poeta recién llegado
Medievo cruzando mil ríos de realidad,
mis sueños vertidos en sangre,
lavando centenares de veces,
la arena testigo de toda verdad.
Blande las hojas llevadas por la libertad,
siegan cosechas de almas que escapan,
a un cielo triste,
que no tiene estrellas,
consuelo ni dignidad.
Vertientes que soplan,
que llegan a todo lugar,
despertando esperanza,
vestida con caridad.
El cardo bravío se rasga la vida,
batalla sedienta que no tiene dueño,
pues la rosa de hierro,
no quiere en su trono tener que abdicar.
Te veo florida,
rugiente en el rojo ganado con ira,
con esencia patriota en lugar de rutina,
con senderos teñidos
que tus hijos ya no caminan,
con tus campos de cardos
En lugar de la rosa asesina.
mis sueños vertidos en sangre,
lavando centenares de veces,
la arena testigo de toda verdad.
Blande las hojas llevadas por la libertad,
siegan cosechas de almas que escapan,
a un cielo triste,
que no tiene estrellas,
consuelo ni dignidad.
Vertientes que soplan,
que llegan a todo lugar,
despertando esperanza,
vestida con caridad.
El cardo bravío se rasga la vida,
batalla sedienta que no tiene dueño,
pues la rosa de hierro,
no quiere en su trono tener que abdicar.
Te veo florida,
rugiente en el rojo ganado con ira,
con esencia patriota en lugar de rutina,
con senderos teñidos
que tus hijos ya no caminan,
con tus campos de cardos
En lugar de la rosa asesina.