En mi terraza
hay una pequeña llana
que empieza a arder en diciembre.
Roja como la sangre brota
de entre las hojas verdes.
Los meses cambian,
los colores en mis ojos
se derraman sobre mis días,
siento ilusión de acunar
las pequeñas alegrías
que bailan sobre mi piel.
Leve como el amor,
fuerte como el corazón,
dulce como los besos,
y gratuita como la risa,
son para mi los árboles
y plantas
que viven en mi terraza,
compartiendo conmigo su vida,
su calor,
su magia.
Cada gota de rocío
que asoma por la mañana
pendientes de sus hojas,
atrapan mi alma,
y una oración
brota en mi pensamiento
llenándome de alegría
como si de un beso se tratara.
258
hay una pequeña llana
que empieza a arder en diciembre.
Roja como la sangre brota
de entre las hojas verdes.
Los meses cambian,
los colores en mis ojos
se derraman sobre mis días,
siento ilusión de acunar
las pequeñas alegrías
que bailan sobre mi piel.
Leve como el amor,
fuerte como el corazón,
dulce como los besos,
y gratuita como la risa,
son para mi los árboles
y plantas
que viven en mi terraza,
compartiendo conmigo su vida,
su calor,
su magia.
Cada gota de rocío
que asoma por la mañana
pendientes de sus hojas,
atrapan mi alma,
y una oración
brota en mi pensamiento
llenándome de alegría
como si de un beso se tratara.
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