Armando Gómez
Poeta recién llegado
Duerme analizando pinturas de colores, para pintar una sonrisa en un lienzo en movimiento
Se calza unos zapatos pesados, para bailar con la trajedia, y da pasos elegantes de arrepentimiento
Levanta el peso de su resaca, y rescata una dosis de sobriedad, drogandose con, “su foto"
Y se va desayunar fracasos en un pastel amargo, y la cereza la coloca en su tabique roto
Genera onomatopeyas tocando la meza, que traza la trayectoria del reguero de café que provoca
Y se determina a elaborar estrategias para componer una cara que sea decente para la cuerda floja de creencias, mientras se seca la boca
Se baña con una cómica ansiedad, y sale en un carro donde se cree caben todos sus demonios
Alza la carpa, y prepara un ron, para ensayar el acto importado desde el insomnio
Comienza la función, donde capta unas vibraciones de triste diacronía
Las llamaba ondas letales, lo que antes era símbolos de éxito, hoy era transparente agonía
El vacío es peligroso cuando es profundo, y el hacia papiroflexia entre su propio fastidio
Los niños exaltados admiran su talento, y el espera a su jefe, algunos lo llaman suicidio
Una noche le vomita la cara, en la otra le paga con una buena cena
En una lo golpea con un teatro vacío, y en la otra le paga con una botella llena
La gente conmovida absorbe la superficie especial de su locura perfectamente trabajada
Mientras la orquesta toca agudas sonatas, que describen su calidad histrionica, al ritmo de su desesperación afinada
Con una calidad inespresable de contorcionismo mental, se balancea entre cavilaciones
Y se lanza a las velas, con un trago de cianuro riendo como nunca, viviendo como un domador de leones
El tan cobarde renuncia todos los días, y vuelve al otro día con un cigarrillo y un poco más viejo
Y al final hace un esfuerzo, para sonreír llorando, y se va mirando al cuarto de los mil espejos...
Se calza unos zapatos pesados, para bailar con la trajedia, y da pasos elegantes de arrepentimiento
Levanta el peso de su resaca, y rescata una dosis de sobriedad, drogandose con, “su foto"
Y se va desayunar fracasos en un pastel amargo, y la cereza la coloca en su tabique roto
Genera onomatopeyas tocando la meza, que traza la trayectoria del reguero de café que provoca
Y se determina a elaborar estrategias para componer una cara que sea decente para la cuerda floja de creencias, mientras se seca la boca
Se baña con una cómica ansiedad, y sale en un carro donde se cree caben todos sus demonios
Alza la carpa, y prepara un ron, para ensayar el acto importado desde el insomnio
Comienza la función, donde capta unas vibraciones de triste diacronía
Las llamaba ondas letales, lo que antes era símbolos de éxito, hoy era transparente agonía
El vacío es peligroso cuando es profundo, y el hacia papiroflexia entre su propio fastidio
Los niños exaltados admiran su talento, y el espera a su jefe, algunos lo llaman suicidio
Una noche le vomita la cara, en la otra le paga con una buena cena
En una lo golpea con un teatro vacío, y en la otra le paga con una botella llena
La gente conmovida absorbe la superficie especial de su locura perfectamente trabajada
Mientras la orquesta toca agudas sonatas, que describen su calidad histrionica, al ritmo de su desesperación afinada
Con una calidad inespresable de contorcionismo mental, se balancea entre cavilaciones
Y se lanza a las velas, con un trago de cianuro riendo como nunca, viviendo como un domador de leones
El tan cobarde renuncia todos los días, y vuelve al otro día con un cigarrillo y un poco más viejo
Y al final hace un esfuerzo, para sonreír llorando, y se va mirando al cuarto de los mil espejos...
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