Arturo Parnaso
Poeta recién llegado
El círculo
La novela abierta en cualquier página; la guitarra negra doblemente silenciosa; la pieza del patio desde donde se oye, apenas, el murmullo doméstico de la casa delantera; la vaga tranquilidad; los poemas y los cuentos; los libros desparramados; las oraciones tachadas; los versos inconclusos. De repente oigo como la puerta principal se abre; como al instante se cierra. ¿Qué tal, Nelson?; ¿Qué tal, papá?; Bien bien; Ya comí, voy a la pieza del patio a leer un poco. Se abre la puerta que da al patio; al instante se cierra. Se oyen unos pasos acercándose, inevitables; el silbido y el canturreo de un tango aproximándose poco a poco. De pronto, la puerta de la pieza se abre. Todo está como siempre: la novela abierta en cualquier página; la guitarra negra doblemente silenciosa; el murmullo doméstico de la casa delantera; la vaga tranquilidad; los poemas y los cuentos; los libros desparramados; las oraciones tachadas; los versos inconclusos. Se recuesta en la cama; luego se sienta en el borde; se pone de pie; toma un cuaderno; toma un lápiz; se sienta en el escritorio: La novela abierta en cualquier página; la guitarra negra
Espero que a alguien le guste.
La novela abierta en cualquier página; la guitarra negra doblemente silenciosa; la pieza del patio desde donde se oye, apenas, el murmullo doméstico de la casa delantera; la vaga tranquilidad; los poemas y los cuentos; los libros desparramados; las oraciones tachadas; los versos inconclusos. De repente oigo como la puerta principal se abre; como al instante se cierra. ¿Qué tal, Nelson?; ¿Qué tal, papá?; Bien bien; Ya comí, voy a la pieza del patio a leer un poco. Se abre la puerta que da al patio; al instante se cierra. Se oyen unos pasos acercándose, inevitables; el silbido y el canturreo de un tango aproximándose poco a poco. De pronto, la puerta de la pieza se abre. Todo está como siempre: la novela abierta en cualquier página; la guitarra negra doblemente silenciosa; el murmullo doméstico de la casa delantera; la vaga tranquilidad; los poemas y los cuentos; los libros desparramados; las oraciones tachadas; los versos inconclusos. Se recuesta en la cama; luego se sienta en el borde; se pone de pie; toma un cuaderno; toma un lápiz; se sienta en el escritorio: La novela abierta en cualquier página; la guitarra negra
Espero que a alguien le guste.