Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tu agitado vuelo,
tu vida tan aprisa,
guerra y gravedad.
Corazón inestable.
Tus ideas en la arena,
atadas al barco sin velas
de tu pasión tortuosa;
naufrago perpetuo del amor
El barniz de la vida
envolviome en tu sonrisa
de laca eclosionada.
Una mirada bastó
para abrir mis pétalos,
para dejarme caer
creyendo en tus alas
y en tu alegre flotar
Susurro de algodón
en mis curiosos oídos
que hacían correr la
cascada de mí intimidades
La finura de tu pico
lisongero e imnotista
abrió los cerrojos
de mi inosencia
Los cometas y los anillos,
constelaciones hechizadas,
astros y galaxias crepitantes
En espejos de lunas llenas.
Fui un manojo de cristal,
una hojarasca crujiendo
por la fuerza de tus brazos
secuestrando mis temores
Mis pétalos
no resistieron,
mi néctar corrió
de mí por prima vez
las pirámides temblaron,
perdieron su gravedad
producto del éxtasis;
hasta que abriste tus alas
Y volaste a otra flor...
sin medir consecuencias.
Sin conciencia
el colibrí probó de mi flor.
tu vida tan aprisa,
guerra y gravedad.
Corazón inestable.
Tus ideas en la arena,
atadas al barco sin velas
de tu pasión tortuosa;
naufrago perpetuo del amor
El barniz de la vida
envolviome en tu sonrisa
de laca eclosionada.
Una mirada bastó
para abrir mis pétalos,
para dejarme caer
creyendo en tus alas
y en tu alegre flotar
Susurro de algodón
en mis curiosos oídos
que hacían correr la
cascada de mí intimidades
La finura de tu pico
lisongero e imnotista
abrió los cerrojos
de mi inosencia
Los cometas y los anillos,
constelaciones hechizadas,
astros y galaxias crepitantes
En espejos de lunas llenas.
Fui un manojo de cristal,
una hojarasca crujiendo
por la fuerza de tus brazos
secuestrando mis temores
Mis pétalos
no resistieron,
mi néctar corrió
de mí por prima vez
las pirámides temblaron,
perdieron su gravedad
producto del éxtasis;
hasta que abriste tus alas
Y volaste a otra flor...
sin medir consecuencias.
Sin conciencia
el colibrí probó de mi flor.
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