Gilmar Antonio
Poeta recién llegado
Y por encima del sofá viejo, el cuadro de aquel pescador,
girado en la misma posición de mi cabeza al contemplarlo,
con la misma caña todos los días,
y esa humilde sonrisa de buscar un pez por la eternidad,
con esas montañas que lo visten y ese sol que lo alumbra,
con los reflejos en el agua de sus lágrimas cálidas,
por alguna pena de su corazón,
por la emoción de la naturaleza viva a sus hombros,
por los peces que no ha querido pescar,
o por la pena que le da mirar ésta casa a través de su jaula brillante,
sin peces y sin naturaleza.
girado en la misma posición de mi cabeza al contemplarlo,
con la misma caña todos los días,
y esa humilde sonrisa de buscar un pez por la eternidad,
con esas montañas que lo visten y ese sol que lo alumbra,
con los reflejos en el agua de sus lágrimas cálidas,
por alguna pena de su corazón,
por la emoción de la naturaleza viva a sus hombros,
por los peces que no ha querido pescar,
o por la pena que le da mirar ésta casa a través de su jaula brillante,
sin peces y sin naturaleza.