El deber del poeta

danie

solo un pensamiento...
EL DEBER del escritor,
del poeta,
no es ir a encerrarse cobardemente en un texto,
un libro,
una revista de los que ya nunca saldrá,
sino al contrario salir afuera
para sacudir, para atacar al espíritu público.
Si no
¿para qué sirve?
¿y para qué se nació?


Antonin Artaud

Que el poeta erija versos para el miserable,
que cree conciencia en las masas insatisfechas,
en las bajas urbes despojadas de afecto…
No se es poeta solamente escribiéndole al amor,
a los jardines de utopías y dichas;
que también cante la canción de los locos
y aúlle a la luna llena su lacerada cicatriz.

Que sus trovas deambulen por los conventos
de la emasculación del alma y el cuerpo
como un rezo solemne que trae consuelo
y algo de profana salvación.

Que cada composición
rompa las cadenas de la opresión,
los fríos muros que ciegan al corazón
con sus notas subversivas que reviven la historia
de los hombres marginados,
leprosos e infelices, mendigos y sacrificados
por los poderosos sin razón.

Que los ángeles caídos del cielo oigan su canto
y luego anden por la tierra como apóstoles del señor,
a pesar de no tener alas o halos,
y se eleven con el poder de curar al mundo
del hambre, la mezquindad y el sinsabor.

No se es poeta por forjar bellas melodías
ni por inventar metáforas grandiosas,
tampoco por evocar a las musas,
si esas musas vienen siempre
vestidas de triviales coplas.

Se es poeta por acompañar al solitario
en sus noches de inmolados astros,
reconfortar el vacío de las meretrices
y los fracasados sin Dios.

Se es poeta cuando se llega
hasta el músculo febril, convulso, destrozado
y se lo estimula para que siga respirando
un día más de esperanzas y glorias.

Se es poeta cuando se puede sentir la raíz que late
del mundo desangrándose
y le ofrece un consolidado escape
al margen de todo el veneno derramado.

Y así el poeta afinará sus letras
olvidándose de la métrica, las rimas
o incluso la poesía académica
para llegar hasta las cenizas y ruinas,
hasta las propias bajezas
de la sociedad aletargada en su propio dolor.

¡Remover todo eso
con los cantos de los poetas!
 
La sensibilidad es la sangre del que escribe, la empatía, no hay que escribir solo para llenar unas líneas, buenos días, Dani.
 
EL DEBER del escritor,
del poeta,
no es ir a encerrarse cobardemente en un texto,
un libro,
una revista de los que ya nunca saldrá,
sino al contrario salir afuera
para sacudir, para atacar al espíritu público.
Si no
¿para qué sirve?
¿y para qué se nació?


Antonin Artaud

Que el poeta erija versos para el miserable,
que cree conciencia en las masas insatisfechas,
en las bajas urbes despojadas de afecto…
No se es poeta solamente escribiéndole al amor,
a los jardines de utopías y dichas;
que también cante la canción de los locos
y aúlle a la luna llena su lacerada cicatriz.

Que sus trovas deambulen por los conventos
de la emasculación del alma y el cuerpo
como un rezo solemne que trae consuelo
y algo de profana salvación.

Que cada composición
rompa las cadenas de la opresión,
los fríos muros que ciegan al corazón
con sus notas subversivas que reviven la historia
de los hombres marginados,
leprosos e infelices, mendigos y sacrificados
por los poderosos sin razón.

Que los ángeles caídos del cielo oigan su canto
y luego anden por la tierra como apóstoles del señor,
a pesar de no tener alas o halos,
y se eleven con el poder de curar al mundo
del hambre, la mezquindad y el sinsabor.

No se es poeta por forjar bellas melodías
ni por inventar metáforas grandiosas,
tampoco por evocar a las musas,
si esas musas vienen siempre
vestidas de triviales coplas.

Se es poeta por acompañar al solitario
en sus noches de inmolados astros,
reconfortar el vacío de las meretrices
y los fracasados sin Dios.

Se es poeta cuando se llega
hasta el músculo febril, convulso, destrozado
y se lo estimula para que siga respirando
un día más de esperanzas y glorias.

Se es poeta cuando se puede sentir la raíz que late
del mundo desangrándose
y le ofrece un consolidado escape
al margen de todo el veneno derramado.

Y así el poeta afinará sus letras
olvidándose de la métrica, las rimas
o incluso la poesía académica
para llegar hasta las cenizas y ruinas,
hasta las propias bajezas
de la sociedad aletargada en su propio dolor.

¡Remover todo eso
con los cantos de los poetas!
Escribir por escribir lo hace cualquiera imaginando situaciones penadas o alegres o amorosas pero sin sentirlo a eso o llamo yo, cuentista. El poeta siente cada palabra, desnuda su alma para gritar en letras aquello que le apena, alegra, ama o clama.
Soberbio poema amigo Danie, definiendo con excelsa maestría lo que es ser poeta. Sin duda tu lo eres.
Saludos cordiales Maestro.
 

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