AntonioSampedro
Poeta recién llegado
¿El despertar de una mañana triste en el corazón?
Tempestad y tormenta en un corazón de invierno.
Como pañuelos blancos, de un cielo tapado por las nubes,
El viento las sacude, con su soplo, y la fuerza del corazón,
Con un sonido suave, la tiendo sobre nuestro silencio enamorado,
Azotando entre los árboles, una melancolía divina,
Como una mujer hermosa, llena de guerra y de cantos,
Y desvía las flechas latientes de dos perfectos enamorados,
Viento que la coge entre sus manos, y la deposita en olas sin espuma,
Para que se sumerge, su volumen de besos,
Combatidos en la puerta del viento del invierno.
Tempestad y tormenta en un corazón de invierno.
Como pañuelos blancos, de un cielo tapado por las nubes,
El viento las sacude, con su soplo, y la fuerza del corazón,
Con un sonido suave, la tiendo sobre nuestro silencio enamorado,
Azotando entre los árboles, una melancolía divina,
Como una mujer hermosa, llena de guerra y de cantos,
Y desvía las flechas latientes de dos perfectos enamorados,
Viento que la coge entre sus manos, y la deposita en olas sin espuma,
Para que se sumerge, su volumen de besos,
Combatidos en la puerta del viento del invierno.