nikiboo
Poeta recién llegado
Él era un duende
que paseaba entre hojas de cristal
y en la caminata de éste
se encontró con una bella mortal.
Sus ojos que miraban de arriba
se veían de tierno dulzor
y el pequeño no entendía
por qué se sobresaltaba su corazón,
pues no sabía de amor.
Y en cada paso en que ella se acercaba
una flor marchita renacía por la sonrisa
de esta simple mortal que se pudo enamorar
y querer enseñar al duende a amar.
Días vivieron mirándose
y ella por fin le habló,
pidiendo que éste lo amase
y el serenamente aceptó.
La mortal se sintió aturdida,
el duende nunca le dio amor
ya que éste no le exigía
y la joven cedió al temor:
"No sabe lo que es compartir,
ni tampoco sabe de comprensión;
pareciese que no tuviera corazón.
Me marcho, no quiero más dolor,
sé que todo fue un error".
Cuando se hubo alejado
el duende no entendió, el muy atolondrado,
que se sentía abandonado
por su doncella que se había marchado.
La buscó luego por mar y tierra
y no la pudo encontrar,
desolado y con mucha pena
éste se puso a llorar.
" ¿Qué es esto? ¿Por qué sufro?
Nunca lo pude comprender.
Es amor lo que puso esta mujer
y ahora lo he de entender."
Gritando su nombre
quedó, amaneceres y tardes
no le importaba perecer,
sólo quería sus perdones.
No sabía más qué hacer,
cansado estaba de caminar
hasta que en un atardecer
a su doncella pudo encontrar.
La simple mortal no estaba sola ya,
alguien la acompañaba.
El duende no podía hablar,
la tristeza lo agobiaba.
La joven vió al duende
pero no lo llamó
hizo como si no estuviese
y éste así de vuelta se encaminó.
El era un duende
que paseaba entre hojas de cristal,
que le recordaban a su doncella,
la única que le enseñó a amar.
No serán las mejores rimas, pero akí deciden ustedes
Saludos ^.^
que paseaba entre hojas de cristal
y en la caminata de éste
se encontró con una bella mortal.
Sus ojos que miraban de arriba
se veían de tierno dulzor
y el pequeño no entendía
por qué se sobresaltaba su corazón,
pues no sabía de amor.
Y en cada paso en que ella se acercaba
una flor marchita renacía por la sonrisa
de esta simple mortal que se pudo enamorar
y querer enseñar al duende a amar.
Días vivieron mirándose
y ella por fin le habló,
pidiendo que éste lo amase
y el serenamente aceptó.
La mortal se sintió aturdida,
el duende nunca le dio amor
ya que éste no le exigía
y la joven cedió al temor:
"No sabe lo que es compartir,
ni tampoco sabe de comprensión;
pareciese que no tuviera corazón.
Me marcho, no quiero más dolor,
sé que todo fue un error".
Cuando se hubo alejado
el duende no entendió, el muy atolondrado,
que se sentía abandonado
por su doncella que se había marchado.
La buscó luego por mar y tierra
y no la pudo encontrar,
desolado y con mucha pena
éste se puso a llorar.
" ¿Qué es esto? ¿Por qué sufro?
Nunca lo pude comprender.
Es amor lo que puso esta mujer
y ahora lo he de entender."
Gritando su nombre
quedó, amaneceres y tardes
no le importaba perecer,
sólo quería sus perdones.
No sabía más qué hacer,
cansado estaba de caminar
hasta que en un atardecer
a su doncella pudo encontrar.
La simple mortal no estaba sola ya,
alguien la acompañaba.
El duende no podía hablar,
la tristeza lo agobiaba.
La joven vió al duende
pero no lo llamó
hizo como si no estuviese
y éste así de vuelta se encaminó.
El era un duende
que paseaba entre hojas de cristal,
que le recordaban a su doncella,
la única que le enseñó a amar.
No serán las mejores rimas, pero akí deciden ustedes
Saludos ^.^