Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
En la penumbra de una noche sin fin,
se entrelazan los destinos en un suspiro,
un amor que se dibuja en el vacío,
como un eco lejano en el infinito.
Ella, la mujer de otro, un enigma,
un faro en la oscuridad de mi deseo,
sus ojos son estrellas fugaces,
que iluminan mis sueños y mis anhelos.
Caminamos en mundos paralelos,
cada paso es una danza en la distancia,
sus labios son promesas no dichas,
que se desvanecen en la bruma del mañana.
En cada esquina del laberinto del deseo,
me encuentro con su sombra, su presencia,
un amor imposible, un fuego que arde,
en el corazón, una eterna carencia.
En el misterio de su mirada encuentro,
la tristeza de un amor que nunca será,
en la hoja en blanco de mi destino,
escribo su nombre en la oscuridad.
Y así, en la noche eterna de mis sueños,
se despliega el drama de un amor perdido,
en las páginas de un libro sin final,
se entreteje el amor prohibido.
se entrelazan los destinos en un suspiro,
un amor que se dibuja en el vacío,
como un eco lejano en el infinito.
Ella, la mujer de otro, un enigma,
un faro en la oscuridad de mi deseo,
sus ojos son estrellas fugaces,
que iluminan mis sueños y mis anhelos.
Caminamos en mundos paralelos,
cada paso es una danza en la distancia,
sus labios son promesas no dichas,
que se desvanecen en la bruma del mañana.
En cada esquina del laberinto del deseo,
me encuentro con su sombra, su presencia,
un amor imposible, un fuego que arde,
en el corazón, una eterna carencia.
En el misterio de su mirada encuentro,
la tristeza de un amor que nunca será,
en la hoja en blanco de mi destino,
escribo su nombre en la oscuridad.
Y así, en la noche eterna de mis sueños,
se despliega el drama de un amor perdido,
en las páginas de un libro sin final,
se entreteje el amor prohibido.
Última edición: