Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Invoco a la fortuna persistente
por verla refulgir cubriendo trecho,
colmándome de estrellas suelo y techo
con la felicidad más contundente.
Invoco al Dios que habita en lo viviente
por verlo donde verlo es un derecho,
sanando las miserias de mi pecho
en un amanecer resplandeciente.
Apelo a la expresión que clarifica
y no a la torpe rima que entontece
oculta tras un verbo que claudica.
Invoco a lo que Eterno me abastece
al tiempo que me ampara y vivifica
el alma como espiga que florece.
por verla refulgir cubriendo trecho,
colmándome de estrellas suelo y techo
con la felicidad más contundente.
Invoco al Dios que habita en lo viviente
por verlo donde verlo es un derecho,
sanando las miserias de mi pecho
en un amanecer resplandeciente.
Apelo a la expresión que clarifica
y no a la torpe rima que entontece
oculta tras un verbo que claudica.
Invoco a lo que Eterno me abastece
al tiempo que me ampara y vivifica
el alma como espiga que florece.
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