claudiorbatisti
claudiorbatisti
Tan poco obtienes, muerte, del eterno
que del saqueo de mis huesos duros;
Si de la póstuma noción son puros,
por no querer las puertas del averno.
Dolor y frío, el fuego del infierno.
Un epitafio escrito en dura piedra
como en los labios yertos por la hiedra,
que del impacto siega vida humana
y en el cortejo canta la mañana,
para un jardín sediento mal nacido.
Tan pronto entierre muerto conocido
se llenará la tumba elaborada,
y ceñirá la loza bien mezclada
con santo oleo almizcle con incienso.
Crece al gritar el luto se hace intenso
cantado sobre el agua maldecida
que vierte el falso llanto de la vida;
visten de azul los truenos en la niebla
nubes de plata, cielo de tiniebla,
solo una moza mira conmovida.
Claudio Batisti
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