Se diluye azul
la sombra del nogal.
La peña tapa el horizonte,
su silencio a veces,
lo rompen los pájaros inquietos
que saltan en los árboles
moviendo las ramas
como si de una danza se tratara.
Hoy
la nitidez abraza a las montañas
dejándose ver
todos los tonos de verde
que entre su cuerpo guarda.
Ni un gemido se escucha de de ella.
Es una mañana muda y mágica,
que cerca del valle,
lo abraza sin agobios,
lo aísla del tiempo,
manteniendo en su vientre
la quietud de oros años,
de sueños antiguos, de una parálisis
que ha veces
te absorber la vida y ata.
la sombra del nogal.
La peña tapa el horizonte,
su silencio a veces,
lo rompen los pájaros inquietos
que saltan en los árboles
moviendo las ramas
como si de una danza se tratara.
Hoy
la nitidez abraza a las montañas
dejándose ver
todos los tonos de verde
que entre su cuerpo guarda.
Ni un gemido se escucha de de ella.
Es una mañana muda y mágica,
que cerca del valle,
lo abraza sin agobios,
lo aísla del tiempo,
manteniendo en su vientre
la quietud de oros años,
de sueños antiguos, de una parálisis
que ha veces
te absorber la vida y ata.