E
Edith Elvira Colqui Rojas
Invitado
El grito del silencio de los inocentes
ensordece las conciencias adormiladas,
habla por los sueños rotos,
hambrientos de calor...
niños explotados y llevados al silencio de la nada,
hombres desaparecidos en el oscuro de la sombra,
¡Muertos de fríó!
mujeres que en la noche oscura entregan sus cuerpos al dragón rojo,
niños que al no nacer dan a luz la muerte,
hombres que mueren abandonados.
Una larga fila de inocentes silentes,sufrientes,
gritos horrorosos que al unísono cantan al espanto,
¡La tierra!
¡la tierra no aguanta ya tanto llanto!
La espada afilada se levanta,
bruñida sus pasos agiganta,
tomará venganza.
Y una madre hermosa de ojos compasivos,
con una corona de estrellas en la cabeza,
aparece y los guía a una estancia celestial
donde yacen descansando tranquilos,eternos...
ensordece las conciencias adormiladas,
habla por los sueños rotos,
hambrientos de calor...
niños explotados y llevados al silencio de la nada,
hombres desaparecidos en el oscuro de la sombra,
¡Muertos de fríó!
mujeres que en la noche oscura entregan sus cuerpos al dragón rojo,
niños que al no nacer dan a luz la muerte,
hombres que mueren abandonados.
Una larga fila de inocentes silentes,sufrientes,
gritos horrorosos que al unísono cantan al espanto,
¡La tierra!
¡la tierra no aguanta ya tanto llanto!
La espada afilada se levanta,
bruñida sus pasos agiganta,
tomará venganza.
Y una madre hermosa de ojos compasivos,
con una corona de estrellas en la cabeza,
aparece y los guía a una estancia celestial
donde yacen descansando tranquilos,eternos...
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