Poderosos y mendigos,
las mujeres más bellas,
los hombres mas apuestos
y gallardos,
las inteligencias más claras,
las más simples,
santos, bandidos,
mártires o inconfesos,
en tu boca acaban todos,
con idéntico trato,
tanto si son reyes coronados,
como plebeyos sarnosos.
El gusano no hace ascos,
no es clasista y es honrado.
Los seres vivos, al final,
somos su bocado,
a pesar de ser tan pequeño,
tan despreciable
cuando lo tocan tus manos.
Si hay posibilidad de reencarnación
lo haremos a través de su estómago;
seremos células mezcladas,
con nuestros componentes unificados
en los jugos gástricos de esos bichos,
tan repugnantes, viscosos,
los únicos que nos reciben,
el cielo a ras de tierra,
cuando se pronuncia el responso.
las mujeres más bellas,
los hombres mas apuestos
y gallardos,
las inteligencias más claras,
las más simples,
santos, bandidos,
mártires o inconfesos,
en tu boca acaban todos,
con idéntico trato,
tanto si son reyes coronados,
como plebeyos sarnosos.
El gusano no hace ascos,
no es clasista y es honrado.
Los seres vivos, al final,
somos su bocado,
a pesar de ser tan pequeño,
tan despreciable
cuando lo tocan tus manos.
Si hay posibilidad de reencarnación
lo haremos a través de su estómago;
seremos células mezcladas,
con nuestros componentes unificados
en los jugos gástricos de esos bichos,
tan repugnantes, viscosos,
los únicos que nos reciben,
el cielo a ras de tierra,
cuando se pronuncia el responso.