No es la tela la que viste al alma,
ni el gesto quien define la verdad,
mas deja en cada pliegue, en cada calma,
indicios de una oculta identidad.
Camina el hombre envuelto en sus maneras,
creyendo que no hablan de su ser,
y son, sin darse cuenta, las fronteras
que dicen lo que intenta no ver.
No hace el hábito al monje verdadero,
ni el nombre otorga luz al corazón,
pero en lo externo asoma, pasajero,
un rastro fiel de su respiración.
Que no te engañe el brillo ni la forma,
ni juzgues la apariencia por su voz,
mas sabe que en lo simple se conforma
la sombra leve de lo que hay en vos.
Y así, entre lo que ocultas y revelas,
se escribe sin querer tu definición:
no eres lo que muestras… pero en velas,
arde un reflejo de tu condición.
ni el gesto quien define la verdad,
mas deja en cada pliegue, en cada calma,
indicios de una oculta identidad.
Camina el hombre envuelto en sus maneras,
creyendo que no hablan de su ser,
y son, sin darse cuenta, las fronteras
que dicen lo que intenta no ver.
No hace el hábito al monje verdadero,
ni el nombre otorga luz al corazón,
pero en lo externo asoma, pasajero,
un rastro fiel de su respiración.
Que no te engañe el brillo ni la forma,
ni juzgues la apariencia por su voz,
mas sabe que en lo simple se conforma
la sombra leve de lo que hay en vos.
Y así, entre lo que ocultas y revelas,
se escribe sin querer tu definición:
no eres lo que muestras… pero en velas,
arde un reflejo de tu condición.