Solsticio de primavera
Poeta fiel al portal
El hada violada
El viaje feérico al valle mágico de los vientos locos
había transcurrido con excesiva sutileza.
(Dentro de los parámetros de la desmesura)
La augur se disponía a acampar en la verde morada
Una vez que la hada remilgada se había quitado las caracolas
que orlaban sus senos, la vincha de raíz,
el blanco tutú,
se dispuso a bañarse, desnuda, en un cauce de deshielo.
Y hela ahí, es ese momento de alma despojada,
que el hada vio a la hada.
Cantaba tan dulce como la lira, refregaba su cuerpo tibio
como si fueran plumas de acidalia, y el pico el amor.
La hada danzaba, el hada acechaba.
Y cuando salió de la acequia- marisma, trastocada se encontró,
pues alguien había incendiado su ropa,
alguien la miraba encendiendo en sus ojos un pálido fulgor.
El resto de la historia se la podrán imaginar, la hada violada
descansa con el cóccix roto en una zanja de ciudad,
andrajos e hilachas fueron encontradas junto a las pavesas cerca del lugar.
El hada vio a la hada,
una mirada filosa de puñal.
El viaje feérico al valle mágico de los vientos locos
había transcurrido con excesiva sutileza.
(Dentro de los parámetros de la desmesura)
La augur se disponía a acampar en la verde morada
Una vez que la hada remilgada se había quitado las caracolas
que orlaban sus senos, la vincha de raíz,
el blanco tutú,
se dispuso a bañarse, desnuda, en un cauce de deshielo.
Y hela ahí, es ese momento de alma despojada,
que el hada vio a la hada.
Cantaba tan dulce como la lira, refregaba su cuerpo tibio
como si fueran plumas de acidalia, y el pico el amor.
La hada danzaba, el hada acechaba.
Y cuando salió de la acequia- marisma, trastocada se encontró,
pues alguien había incendiado su ropa,
alguien la miraba encendiendo en sus ojos un pálido fulgor.
El resto de la historia se la podrán imaginar, la hada violada
descansa con el cóccix roto en una zanja de ciudad,
andrajos e hilachas fueron encontradas junto a las pavesas cerca del lugar.
El hada vio a la hada,
una mirada filosa de puñal.