El hambre de anteayer

Jacob Calzada

Jacob Calzada
No cambies tu nombre a causa de mi desorden.
Eres ya habitante en las pautas de un montón, de hojas de cuaderno, escrita con tinta y remordimiento.

Perdón, mi amor, que el lucero tentador y magnético se convirtiera en abrigo, olvidando al sol que nos cuidó. Se perdió.

Te recuerdo con cariño no con la torpeza de mis nudillos, ni con el instinto de los apetitos. Te recuerdo con el hambre del alma, no con hambre de calma ni de faldas.

Esos pequeños secretos que tenías reservados para mí, ya no son para mí, tal vez para nadie. No sé cuánto me necesitaste.

Cuanto esperaste, cuanto no te di, cuanto te quitó vida la bala de mi fusil.
Apago la luz y tomas mi mano a lo lejos; las tuyas frías, y las mías se caen.


La vela que alumbra, llora acompañadome en compromiso y te recuerdo a ti, haciendo esto a voluntad.


Ahora bien...Mi amor...No cambies tu nombre a causa de mis desorden, si no, entonces, ningún consuelo podré hallar.
- Por Jacob Calzada -
 

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