Orfelunio
Poeta veterano en el portal
El heterodoxo interminable
Ya pasaron los siglos de la roca
por los cuantos andares del destino;
miro el punto concéntrico camino
y es el todo lo absurdo que me invoca.
De blanco estaba el rostro con su boca
y en blanco fue el mudar adamantino
que luce su volver heterodino
de impacto pertinaz en su bicoca.
La luz que no se ve deslumbra el mundo
de enérgica silueta escutiforme
y acuso contenido interminable.
Qué voz me llegará por el profundo
descenso salomónico uniforme
si dios no es unigénito culpable.
De sol y saludable
al ave de los cuásares aplaudo
y escapo de adivino vivo y raudo.
Ya pasaron los siglos de la roca
por los cuantos andares del destino;
miro el punto concéntrico camino
y es el todo lo absurdo que me invoca.
De blanco estaba el rostro con su boca
y en blanco fue el mudar adamantino
que luce su volver heterodino
de impacto pertinaz en su bicoca.
La luz que no se ve deslumbra el mundo
de enérgica silueta escutiforme
y acuso contenido interminable.
Qué voz me llegará por el profundo
descenso salomónico uniforme
si dios no es unigénito culpable.
De sol y saludable
al ave de los cuásares aplaudo
y escapo de adivino vivo y raudo.