Fuera de las abismales regiones del Seol, los soberbios ángeles caídos baten sus alas mientras planean por el éter puro que penetra la galaxia toda.Van en dirección a la tierra para allí,soltar perladas palabras de críptico sentido a los hombres sedientos de sabiduría prohibida.Cuando se encuentran con un paraje desértico donde no hay indicio de vida alguna se quejan violentamente.Lucifer,que está a los mandos del ejército titánico,sondea con vista aguda y sobria algún resto de vida.Pero llega a la conclusión que el Padre que está en los cielos encenegó a la humanidad,no dejando resquicio de ninguna señal de ellos.Pero he aquí que se levantan de la tierra cenagosa esqueletos putrefactos,que comienzan a caminar apenas unos segundos para después descoyuntarse y caer al barro sacrílego.El enemigo de Dios se enciende de ira contra el Altísimo e insultándolo con el nombre de asesino se alza soberbio contra la temible majestad de un centelleo sagrado e infinito,quemándose el rostro y las alas y el pecho de broncíneo porte herculiano,para caer él también;el inmaculado dios de los avernos a la putrefacta cuenca podrida donde los restos de hombres y mujeres despiden miasmas tenebrosas que hacen empalidecer por siempre jamás una tierra árida y maldita donde ya no hay ilusión de vida,sólo la muerte.