Pilar_Croda
Poeta recién llegado
Esta historia es de muerte, me la contó mi madre mientras sacaba de la lata donde guarda sus recuerdos una foto vieja y algo arrugada a blanco y negro señalándome a varios de sus amigos, todos sonrientes con un barco detrás de ellos ...
"Me encantaba la prepa donde estudiaba, era un edificio algo antiguo y multifuncional, nuestros salones estaban encima del acuario, donde en varias ocasiones me metí a nadar con los tiburones por pura diversión en aras de la locura de la adolescencia. Sin embargo, lo interesante aquí es que también compartíamos el edificio con estudiantes universitarios de la carrera de buceo industrial.
Yo nunca me he considerado particularmente sociable, es mas, recuerdo que me dijeran a mis espaladas marimacha por usar el cabello corto y ser anti maquillaje, por preferir correr todo el largo de la playa de Boca del río que ir a "dar la vuelta" al centro comercial. Pero como un par de los alumnos de buceo eran vecinos mios y compañeros de futbol callejero, yo llegue a hacer una fuerte amistad con varios de estos buzos, salimos juntos, no, no solo a buzear, aunque esto también me encantaba debo confesarlo, y seguimos en contacto cuando se graduaron.
La mayoría entro a trabajar a barcos que iban y venían de las plataformas petroleras, y lo que paso me fue contado meses después de lo ocurrido, cuando se sintió capaz de hablar de ello mi amigo al que apodábamos "El oso".
Era de noche y el mar estaba mas agitado que de costumbre, se decía que tal vez nos alcanzará una tormenta, pero el capitán del barco no le dio la suficiente importancia, y después de todo debía cumplir la orden de atracar afuera de Ciudad del Carmen pues por el clima no nos era posible ingresar a esa hora y con nada de visibilidad por los canales de navegación asignados, así que simplemente pasaríamos la noche en mar abierto, en lo que se aplacaban las aguas, y listo. Muchos de los buzos ya estaban durmiendo cuando el capitán dio la orden de abandonar la nave, otros le había dicho horas antes de dar voz de alarma, y cuando quiso hacerlo esta no funciono, estando tan cerca de la costa nadie supo lo que sucedía hasta que fue demasiado tarde. A mi siempre me había gustado Motaño, era medico y había estudiado buceo industrial porque quería especializarse en medicina hiperbárica. Montaño murió como un héroe, pues pudiendo simplemente saltar al agua con un chaleco como los demás sobrevivientes, bajo a los camarotes a despertar a los dormidos y haciendo que subieran a cubierta, muchos se salvaron gracias a esta acción desinteresada, pero el ya no volvió a subir, el agua lo agarro aun en los camarotes, y nunca lo volvimos a ver.
El Oso también me contó conmocionado, que varios de sus amigos, personas con toda la preparación del mundo, sucumbieron al pánico creado por la tormenta, la oscuridad de la noche y el barco hundiéndose y en lugar de ponerse los chalecos y saltar, se dejaron caer por vencidos en cubierta llorando y gritando que iban a morir, y así fue. Otros murieron aplastados por las tuberías que transportaba el barco cuando ya había logrado llevar a cubierta."
Hoy les traigo su historia para que no se olvide...
"Me encantaba la prepa donde estudiaba, era un edificio algo antiguo y multifuncional, nuestros salones estaban encima del acuario, donde en varias ocasiones me metí a nadar con los tiburones por pura diversión en aras de la locura de la adolescencia. Sin embargo, lo interesante aquí es que también compartíamos el edificio con estudiantes universitarios de la carrera de buceo industrial.
Yo nunca me he considerado particularmente sociable, es mas, recuerdo que me dijeran a mis espaladas marimacha por usar el cabello corto y ser anti maquillaje, por preferir correr todo el largo de la playa de Boca del río que ir a "dar la vuelta" al centro comercial. Pero como un par de los alumnos de buceo eran vecinos mios y compañeros de futbol callejero, yo llegue a hacer una fuerte amistad con varios de estos buzos, salimos juntos, no, no solo a buzear, aunque esto también me encantaba debo confesarlo, y seguimos en contacto cuando se graduaron.
La mayoría entro a trabajar a barcos que iban y venían de las plataformas petroleras, y lo que paso me fue contado meses después de lo ocurrido, cuando se sintió capaz de hablar de ello mi amigo al que apodábamos "El oso".
Era de noche y el mar estaba mas agitado que de costumbre, se decía que tal vez nos alcanzará una tormenta, pero el capitán del barco no le dio la suficiente importancia, y después de todo debía cumplir la orden de atracar afuera de Ciudad del Carmen pues por el clima no nos era posible ingresar a esa hora y con nada de visibilidad por los canales de navegación asignados, así que simplemente pasaríamos la noche en mar abierto, en lo que se aplacaban las aguas, y listo. Muchos de los buzos ya estaban durmiendo cuando el capitán dio la orden de abandonar la nave, otros le había dicho horas antes de dar voz de alarma, y cuando quiso hacerlo esta no funciono, estando tan cerca de la costa nadie supo lo que sucedía hasta que fue demasiado tarde. A mi siempre me había gustado Motaño, era medico y había estudiado buceo industrial porque quería especializarse en medicina hiperbárica. Montaño murió como un héroe, pues pudiendo simplemente saltar al agua con un chaleco como los demás sobrevivientes, bajo a los camarotes a despertar a los dormidos y haciendo que subieran a cubierta, muchos se salvaron gracias a esta acción desinteresada, pero el ya no volvió a subir, el agua lo agarro aun en los camarotes, y nunca lo volvimos a ver.
El Oso también me contó conmocionado, que varios de sus amigos, personas con toda la preparación del mundo, sucumbieron al pánico creado por la tormenta, la oscuridad de la noche y el barco hundiéndose y en lugar de ponerse los chalecos y saltar, se dejaron caer por vencidos en cubierta llorando y gritando que iban a morir, y así fue. Otros murieron aplastados por las tuberías que transportaba el barco cuando ya había logrado llevar a cubierta."
Hoy les traigo su historia para que no se olvide...