lesmo
Poeta veterano en el portal
Sube el humo del cigarro
que dejo en el cenicero,
como suben mis anhelos
hacia azules de los cielos.
Lo dejo mientras escribo,
pero en cada inhalación,
a la vida y su sentido,
ahumo y doy mi razón.
La mente llena de celos,
de agua, de tierra y de plantas,
de claroscuros, caminos,
de frío hielo y de llamas.
Tengo dentro a mi mujer,
la sangre de mis seis hijos,
mis hermanos, a mis padres
las lealtades de amigos.
Tengo sed y tengo hambre,
los dineros y a los pobres,
al frío que da la fiebre,
y a alguna que otra fuente.
Tengo el tañer de campana
en la ciudad o en el campo,
y al color de la mañana,
cuando mi ventana abro.
Tengo al invierno, al otoño,
al verde de mi jardín,
al recuerdo del olivo,
la rosa, el lirio, el jazmín.
Y a la tarde y a la noche,
al cansancio y a lo vivaz,
al sueño que todo aleja,
y cierne la oscuridad.
Tengo la alegría sutil,
la tristeza duradera,
puede que no tenga fin
en esta estrecha vereda.
Tengo agitación y calmas,
músicas tengo de lejos,
la voluntad, la desgana,
los amores y los dejos.
Poco a poco van saliendo,
va acabándose el conjuro
al separar, aventando,
mi verdad de lo inseguro.
Parece que todo es humo
y el humo tener certeza,
en cinco años lo vano
no me quiebra la cabeza.
Más de un cigarro he fumado,
Y sigo manchando el techo,
Pero tranquilo me quedo,
si digo “a lo hecho, pecho”,
tengo andado ya un buen trecho.
Como se termina todo
menos nuestra eternidad,
a medias la pintura dejo,
además hoy es domingo,
y quedé con La Verdad.
que dejo en el cenicero,
como suben mis anhelos
hacia azules de los cielos.
Lo dejo mientras escribo,
pero en cada inhalación,
a la vida y su sentido,
ahumo y doy mi razón.
La mente llena de celos,
de agua, de tierra y de plantas,
de claroscuros, caminos,
de frío hielo y de llamas.
Tengo dentro a mi mujer,
la sangre de mis seis hijos,
mis hermanos, a mis padres
las lealtades de amigos.
Tengo sed y tengo hambre,
los dineros y a los pobres,
al frío que da la fiebre,
y a alguna que otra fuente.
Tengo el tañer de campana
en la ciudad o en el campo,
y al color de la mañana,
cuando mi ventana abro.
Tengo al invierno, al otoño,
al verde de mi jardín,
al recuerdo del olivo,
la rosa, el lirio, el jazmín.
Y a la tarde y a la noche,
al cansancio y a lo vivaz,
al sueño que todo aleja,
y cierne la oscuridad.
Tengo la alegría sutil,
la tristeza duradera,
puede que no tenga fin
en esta estrecha vereda.
Tengo agitación y calmas,
músicas tengo de lejos,
la voluntad, la desgana,
los amores y los dejos.
Poco a poco van saliendo,
va acabándose el conjuro
al separar, aventando,
mi verdad de lo inseguro.
Parece que todo es humo
y el humo tener certeza,
en cinco años lo vano
no me quiebra la cabeza.
Más de un cigarro he fumado,
Y sigo manchando el techo,
Pero tranquilo me quedo,
si digo “a lo hecho, pecho”,
tengo andado ya un buen trecho.
Como se termina todo
menos nuestra eternidad,
a medias la pintura dejo,
además hoy es domingo,
y quedé con La Verdad.