El Hurto

Edouard

Poeta adicto al portal
El poeta grandilocuente pero soberbio penetra en la gruta malhadada de los elfos deformes,los cuales esperan a su llegada para abalanzarse sobre él y robarle la esencia más profunda que dimana de su espíritu libre:el canto intempestivo de un demonio ajetreado en el sueño vaporoso de una recitación eterna y ancestral.Lo agarran del cuello y lo tiran al polvoriento suelo tenebroso para a continuación succionar con sus bocas famélicas y babosas el tesoro que tiene en más eternal estima.Cuando acaban sueltan un estridente chillido de complacencia y se difuminan en la noche iluminada por el haz de luz del portador del fósforo-Lucifer.Nuestro bardo,inconsciente y completamente desnudo no despierta hasta que el manantial majestuoso de la muerte lo cubre desde una grieta de cuerpo entero.Siente el frío glacial e intenta gritar.Pero no puede.Los seres malignos que robaron su estrellada voz en gloriosa confusión trascendental han desaparecido.Entonces gime de dolor durante un instante;pero luego,levantándose con brío blasfema el malhadado destino y jura poderosa venganza transitiva para la siguiente noche en que,envueltos en llameantes tinieblas se le vuelvan a aparecer.
 
homo-adictus,vaya aciago destino se topó nuestro desgraciado bardo cuando entró en la gruta de los elfos deformes.Estos le consumieron la virtud demoníaca del canto y lo dejaron desnudo dentro de la caverna.Siempre he creído que el poder recitativo y rítmico es una dádiva obscura e impenetrable que unos pocos ostentan dentro de sus inconscientes iluminados por la majestuosa y ominosa deidad de Lucifer;portador romano de la luz espectral que da el conocimiento comprensivo del genio creador.Atentamente Edouard.
 
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