Darío Nervo
Poeta que considera el portal su segunda casa
El indefenso niño amor.
Yaraví
El luto me tapiza y oscurece
toda el alma,
con un dolor que quiebra y que desalma
mi canción;
Mis ojos son dos túneles sin fondo,
sin historia
que ven bajar a tierra mi memoria
y corazón.
Culpables, sin reparo ni pretextos
hemos sido,
pues fue convaleciente y mal herido
hasta el final,
jamás interpretamos las señales
que mostraba,
murió con un dolor que se clavaba
en un puñal.
No siento más angustia y se diseca
la esperanza,
¡Reposa, oh pequeño que no alcanza
tu vivir!
tu cuerpo atropellado y vulnerable
de desprecio
pagó por miserable un alto precio
con morir.
Hoy llueve en mis adentros con un vértigo
que asusta,
¡La vida muchas veces es injusta
oh Señor!
y aunque cueste entender esta tragedia
que se encona;
lo cierto es que no entierro una persona,
es nuestro amor.
Darío Nervo.
Yaraví
El luto me tapiza y oscurece
toda el alma,
con un dolor que quiebra y que desalma
mi canción;
Mis ojos son dos túneles sin fondo,
sin historia
que ven bajar a tierra mi memoria
y corazón.
Culpables, sin reparo ni pretextos
hemos sido,
pues fue convaleciente y mal herido
hasta el final,
jamás interpretamos las señales
que mostraba,
murió con un dolor que se clavaba
en un puñal.
No siento más angustia y se diseca
la esperanza,
¡Reposa, oh pequeño que no alcanza
tu vivir!
tu cuerpo atropellado y vulnerable
de desprecio
pagó por miserable un alto precio
con morir.
Hoy llueve en mis adentros con un vértigo
que asusta,
¡La vida muchas veces es injusta
oh Señor!
y aunque cueste entender esta tragedia
que se encona;
lo cierto es que no entierro una persona,
es nuestro amor.
Darío Nervo.