Ángel San Isidro
Poeta que considera el portal su segunda casa
El Indigente
Un día de tranquila primavera,
paseando por la calle de una pequeña ciudad
conocí sin querer a una persona inocente...
era un indigente,
al que previamente le había dejado una moneda
en un pequeño trapo de aparentemente sucia lana,
que sobresalía en la acera donde descansaban
otras pequeñas monedas recaudadas por el indigente
en esa soleada mañana,
estaba sentado en el escalón de una tienda cerrada
y tenía un pequeño cartón donde se podía leer,
"estoy sin trabajo y necesito ayuda para comer",
en un alarde de generosidad le deposité
en el sucio trapo que parecía de buena lana
otras dos pequeñas monedas para ayudarle
en su manifiesto sustento,
el hombre muy agradecido por mi buena voluntad
me requirió para hablar conmigo,
unos breves momentos;
Ese indigente,
me dió las gracias por mis pequenas monedas
depositadas en su trapo y comenzó una inusual
e interesante conversación conmigo,
lo primero que hizo el indigente fue sacar
de su amplia mochila donde parecía
que cabían muchos utensilios que seguro estaba
le costaban mucho trabajo transportar,
cual no fue mi sorpresa cuando esta persona
sacó de su mochila dos libros prácticamente nuevos,
los títulos de los libros eran "La Vida de Franco"
y "Campos de Castilla" del poeta Antonio Machado,
me quedé perplejo de que un indigente leyera libros
pero lo que más me extrañó es que leyera la poesía,
de tan afamado poeta;
Lo primero que le pregunté a ese indigente
fue como había conseguido esos dos libros,
pues parecían muy nuevos y me temía
que los hubiera sustraído de algún sitio,
esa extraña persona me confesó sin problemas
que los había conseguido a través
de la biblioteca pública de esa pequeña ciudad
y que los tenía que reintegrar en dos semanas,
aclaradas mis dudas le pregunté ha ese individuo,
bién...
pero porqué ha escogido usted dos libros
tan antagónicos en ésa biblioteca pública,
para decirle con buena voluntad a esa persona
que no tenía sentido leer la vida de un dictador
como lo fue...
D. Francisco Franco Bahamonde
y además también leer los poemas de un gran poeta
como lo había sido y lo sigue siendo...D. Antonio Machado;
El señor indigente
no se cortó un pelo al responderme,
pues con mucha seriedad me dijo
en mi inocente incredulidad,
estas dos grandes personas fueron
dos personalidades en nuestra historia
que nunca se podrán olvidar,
los dos se merecen el mayor de los respetos
que en nuestras almas podamos
todos los españoles en esta nuestra querida España...
poder albergar;
Dichas estas últimas palabras
el indigente se calló casi por completo,
recogió todas las monedas
que estaban depositadas en el sucio trapo,
metió los dos libros en su gran mochila
y con una gran sonrisa me comentó
con pequeñas palabras para susurrarme al oído,
yo estaré en esta pequeña ciudad
hasta que me alcance el olvido,
para luego decirme sin complejos
tenga usted en cuenta mi querido amigo,
que cuando volvamos a vernos por esta calle
estoy seguro,
de que volveremos ha hablar de nuevo otra vez
con los libros que llevo siempre...
dentro del bolsillo.
Autor: Ángel San Isidro
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