dark-maiden
Poeta fiel al portal
Como una imbécil
desmiento tus mentiras,
ornamento tus desprecios y
busco debajo de la luna justificaciones
para tus afilados rechazos.
Me arrastro hasta tribunales de locura,
y me dice el juez que lea mi sentencia,
y yo con lágrimas en el alma dejo que
de mis labios rotos de pronunciar:
¡te quiero!, griten en miles de susurros
que me acuso de amar a quien
no aprecia ni el roce amoroso de la soledad.
¡Piedad para mi alma!
Desdichada por intentar camuflarme
de la razón evidente, remordiéndome
la conciencia y exclamando que él
no merece mi devoción, que soy
demasiado virtuosa para sus desgracias.
Como una idiota, te lloro a escondidas
mientras recuerdo tus palabras efímeras,
tus promesas vehementes y renace en mi
ser tu mano sosteniendo la mía.
Siendo reina me rebajé a la condición
de esclava, quemé mis tierras y te juré
lealtad a cambio de un refugio entre
tus brazos y una propiedad en la
intimidad de tus labios.
Como una miserable, recojo los
desperdicios del cariño de los que me
hiciste creer que yo era destinataria.
Aspiré a forjar un imperio
junto a tu persona, y aquí me ves
muriendo en la fosa de las torturas
y el infortunio de mis quereres.
desmiento tus mentiras,
ornamento tus desprecios y
busco debajo de la luna justificaciones
para tus afilados rechazos.
Me arrastro hasta tribunales de locura,
y me dice el juez que lea mi sentencia,
y yo con lágrimas en el alma dejo que
de mis labios rotos de pronunciar:
¡te quiero!, griten en miles de susurros
que me acuso de amar a quien
no aprecia ni el roce amoroso de la soledad.
¡Piedad para mi alma!
Desdichada por intentar camuflarme
de la razón evidente, remordiéndome
la conciencia y exclamando que él
no merece mi devoción, que soy
demasiado virtuosa para sus desgracias.
Como una idiota, te lloro a escondidas
mientras recuerdo tus palabras efímeras,
tus promesas vehementes y renace en mi
ser tu mano sosteniendo la mía.
Siendo reina me rebajé a la condición
de esclava, quemé mis tierras y te juré
lealtad a cambio de un refugio entre
tus brazos y una propiedad en la
intimidad de tus labios.
Como una miserable, recojo los
desperdicios del cariño de los que me
hiciste creer que yo era destinataria.
Aspiré a forjar un imperio
junto a tu persona, y aquí me ves
muriendo en la fosa de las torturas
y el infortunio de mis quereres.
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