Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ayer fui a empeñar las monedas que me dio el Iscariote,
como eran de buen fiar no pregunté procedencia
y recibí dos billetes de más después de regatear
y llenar formularios que no tienen un Norte.
Anoche supe en el bar que se había ido a ahorcar
y que la pensión familiar
va a cubrirla el pecado de Adán
y el arca de Noé que está varada en el monte.
No lo pude creer, era buen tipo aquél
con quien negocié las monedas de oro
que ahora buscan aquellos
a quien llaman los santos apóstoles
y que huyeron cada cual a su modo.
Sólo yo le lloré cuando pasadas las seis
lo bajé del árbol donde había dejado hasta el mote,
no hubo viuda ni hijastro, ni soldado romano,
y mientras lo bajaba descubrí que en la mano
había escrito "perdón, se los suplico hermanos".
Era buen tipo aquél mi amigo Iscariote,
profundo creyente en que existe el perdón
y que la Santa Muerte tiene un dónde,
un sitio especial con un dulce zaguán
en el que duermen los ricos y pobres.
Hay un gentío descomunal en el barrio,
crucifican hoy al nazareno,
sólo Juan se ofreció a acompañarlo
y a mi amigo Iscariote, sólo yo fui a verlo.
como eran de buen fiar no pregunté procedencia
y recibí dos billetes de más después de regatear
y llenar formularios que no tienen un Norte.
Anoche supe en el bar que se había ido a ahorcar
y que la pensión familiar
va a cubrirla el pecado de Adán
y el arca de Noé que está varada en el monte.
No lo pude creer, era buen tipo aquél
con quien negocié las monedas de oro
que ahora buscan aquellos
a quien llaman los santos apóstoles
y que huyeron cada cual a su modo.
Sólo yo le lloré cuando pasadas las seis
lo bajé del árbol donde había dejado hasta el mote,
no hubo viuda ni hijastro, ni soldado romano,
y mientras lo bajaba descubrí que en la mano
había escrito "perdón, se los suplico hermanos".
Era buen tipo aquél mi amigo Iscariote,
profundo creyente en que existe el perdón
y que la Santa Muerte tiene un dónde,
un sitio especial con un dulce zaguán
en el que duermen los ricos y pobres.
Hay un gentío descomunal en el barrio,
crucifican hoy al nazareno,
sólo Juan se ofreció a acompañarlo
y a mi amigo Iscariote, sólo yo fui a verlo.
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