Cuando la pequeña luz
blanca y silenciosa,
entra por mi casa
siempre me sorprende,
mi alma se alegra
y una sonrisa
que abraza un amplio manojo de emociones
asoma a mi boca.
La serenidad del otoño
es dulce y ambigua,
tiene el toque agrio de un final,
y la gamas de colores
luces y aromas
que penetran en el corazón.
Su luz amable
me besa cuando aparece,
aun así, temo su final.
Es el invierno frío,
ha veces mojado
que termina en primavera.
Es un canto de nieve
que me impulsa a contemplar el fuego.
El jardín se queda solo en este tiempo.
Me asusta que sea demasiado lardo
y no haya en mi mas primaveras.
blanca y silenciosa,
entra por mi casa
siempre me sorprende,
mi alma se alegra
y una sonrisa
que abraza un amplio manojo de emociones
asoma a mi boca.
La serenidad del otoño
es dulce y ambigua,
tiene el toque agrio de un final,
y la gamas de colores
luces y aromas
que penetran en el corazón.
Su luz amable
me besa cuando aparece,
aun así, temo su final.
Es el invierno frío,
ha veces mojado
que termina en primavera.
Es un canto de nieve
que me impulsa a contemplar el fuego.
El jardín se queda solo en este tiempo.
Me asusta que sea demasiado lardo
y no haya en mi mas primaveras.