BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Reinalda visita los espejos azules,
fríos como el demonio, donde desalojan
a las vértebras del presente indicativo.
Reinalda, pasea su ternura con vindicación
de pobre, de necesitada, de damnificada por
el tumulto: innoble, floral, cartesiano, impúdico.
Reinalda golpea los litros de agua enjabonada,
y mezcla a ella, su llanto de afrodisíaca negrura.
Es oscura Reinalda, y su floreada camisa, acaba
en risas y risotadas, grandes, bravías, incesantes.
Con cierto aplomo, desciende las cuestas, y olivos
la persiguen, insistentes. Mientras, su ternura
se derrama-.
©
fríos como el demonio, donde desalojan
a las vértebras del presente indicativo.
Reinalda, pasea su ternura con vindicación
de pobre, de necesitada, de damnificada por
el tumulto: innoble, floral, cartesiano, impúdico.
Reinalda golpea los litros de agua enjabonada,
y mezcla a ella, su llanto de afrodisíaca negrura.
Es oscura Reinalda, y su floreada camisa, acaba
en risas y risotadas, grandes, bravías, incesantes.
Con cierto aplomo, desciende las cuestas, y olivos
la persiguen, insistentes. Mientras, su ternura
se derrama-.
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