Teo Moran
Poeta fiel al portal
Hoy te confío el espejo bruñido
donde un día me vi reflejado
con la piel tersa y el cabello rubio,
donde la ilusión tenía cabida
y el corazón joven latía rebelde
lleno de promesas y alegría.
Te daré el espejo de la juventud
para que seas tú quien se refleje
y lleve en el alma un suspiro.
Hoy te confío la maleta vieja,
la he vaciado de los recuerdos,
de ropa ajada y rota por el uso,
de las fotos de aquellos que amé
y fueron parte importante del viaje,
de callejeros de ninguna parte
que nos llevan al mismo sitio.
Te la doy para que la llenes de nuevo
del amor de tus seres queridos.
Hoy te confío mis zapatos gastados,
sé que ellos son de tu número.
Con ellos recorrí dunas y ríos,
flores silvestres y altas cimas,
calles desiertas con el alma herida,
caminé de la mano del amor
y con él descubrí un primer beso,
una torpe y furtiva caricia
a la luz de una luna íntima.
No te confío la melodía antigua
ni tampoco los campos de trigo,
los chopos dorados en la ribera
y a las gotas cristalinas del río,
no te confío el aprendizaje de la edad
ni al amor que siempre viene conmigo,
son parte insondable del alma
que quedarán unidas al corazón
y a la promesa de un nuevo camino.
-¡Ten valor, no tengas miedo!
El sendero te está esperando,
que sea tu profunda huella
la que inicie el camino,
que la juventud te llene el alma,
la madurez te tome de la mano
y la vejez sea solo el umbral
a un mundo desconocido…
¡Este también te lo confío!