Odisea
Poeta recién llegado
Que el destino esté en mis letras.
Dejaré volar, entonces, este cielo agraciado
como una pausa entre salvajes,
y traerán las poesías sosegadas
las lluvias en rosas espinadas.
Lástima, un jardín como aquellos,
las de las almas nobles, no sería
posible incurrir si no es
con la práctica de un gran padecer.
Pero he visto tantas rosas como rostros,
y por ello, me atrevo instintivamente
a repetir el bello engaño de sostener
sus tallos a fin de dejar mi sangre
sobre ellas.
Así como la vida.
¿Qué más?,
¿El libro de las raíces?
Sufrir, sostener, liberar.
Dejaré volar, entonces, este cielo agraciado
como una pausa entre salvajes,
y traerán las poesías sosegadas
las lluvias en rosas espinadas.
Lástima, un jardín como aquellos,
las de las almas nobles, no sería
posible incurrir si no es
con la práctica de un gran padecer.
Pero he visto tantas rosas como rostros,
y por ello, me atrevo instintivamente
a repetir el bello engaño de sostener
sus tallos a fin de dejar mi sangre
sobre ellas.
Así como la vida.
¿Qué más?,
¿El libro de las raíces?
Sufrir, sostener, liberar.