Maygemay
Poeta que considera el portal su segunda casa
El libro de los sueños he encontrado,
escondido en la arena del desierto
a través de los siglos soterrado
en un paisaje calcinado y yerto
por el fuego del sol a la hora plena
(tal vez llegar aquí valga un acierto).
Oigo el silencio y páginas que escapan,
el viento glosa el incunable abierto
con la voz de las horas infinitas
en un idioma ignoto mas no incierto,
revelando verdades primigenias
que desconoce el sabio más experto.
Todo voy descifrando ante mi asombro,
mientras abro los ojos y despierto
tendida entre las dunas reconozco:
mi cuerpo de tensiones ya liberto,
y un demiurgo sin nombre me señala
el tiempo de los dones sobre un huerto,
donde nada transcurre y permanece
sobre la eterna claridad que advierto,
y esta tarde embriagada de colores
por el manual de la ilusión diserto.
De un espejismo a otro voy pasando,
reflejando mi arribo hacia buen puerto.
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