Jesús B.Rodriguez Saludes
Poeta recién llegado
El libro te mostraba sus claves ubicuas,
sus contraseñas secretas,
su laberinto de nervios desmenuzados,
el mapa total
de sus amores inextricables.
No era Rayuela.
Era solo un espejo de fantasías,
un juego trenzado a base de culpas,
rencores,
locuciones inconfesables,
exquisitas demencias.
Cada pliego presenciaba la ecuación.
Los puntos y comas presentes.
Cada palabra en su justo lugar.
Las letras puntuales.
Las tildes marciales.
Tal como era.
Verbo accesible.
Alucinante revelación.
Inexorable veredicto
para todo aquel
que lo leyera.
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