Haraganeaba por los campos de verdes luminosos bordados, de risueños y alegres riachuelos labrados, salpicados de arbustos de alegres colores adornados. Y me llego tenue casi irreal el sonido de dos tristes llantos; me acerqué calladamente, quedadamente y pude ver dos niñas, y eran las niñas de belleza imposible, pero ciertamente lloraban, sus llantos me llegaron al alma y me la sumieron en la mas profunda congoja y decidí consolarlas si acaso pudiera, y este fue el diálogo que tuvimos:
Paco- Buenos días niñas, por qué lloráis y os quejáis sois bellas y estáis en un idílico paisaje, ¿como os llamáis?
Niké- Yo Niké, contesto la niña de pelo dorado.
. - Yo no tengo nombre señor, llamarme niña si os place, contestó la de pelo de azabache antorchado.
Paco- ¿Y como es que no tienes nombre?.
Niña- No conozco a mis padres y todo el que me adopta en cuanto puede me abandona y huye de mí raudo y avergonzado, y por eso huérfana y abandonada lloro mi triste desgracia.
Niké- Yo lloró por tener muchos padres que siempre en fratricida lucha se hallan y matan.
Y nada pude hacer, y me alejé cavilando: Cierto que la derrota es huérfana y no tiene nombre, y no menos cierto que la victoria tiene incontables padres.
Paco- Buenos días niñas, por qué lloráis y os quejáis sois bellas y estáis en un idílico paisaje, ¿como os llamáis?
Niké- Yo Niké, contesto la niña de pelo dorado.
. - Yo no tengo nombre señor, llamarme niña si os place, contestó la de pelo de azabache antorchado.
Paco- ¿Y como es que no tienes nombre?.
Niña- No conozco a mis padres y todo el que me adopta en cuanto puede me abandona y huye de mí raudo y avergonzado, y por eso huérfana y abandonada lloro mi triste desgracia.
Niké- Yo lloró por tener muchos padres que siempre en fratricida lucha se hallan y matan.
Y nada pude hacer, y me alejé cavilando: Cierto que la derrota es huérfana y no tiene nombre, y no menos cierto que la victoria tiene incontables padres.