Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
El loco de la cornisa
Era un loco haciéndole
el amor a la luna
colgado en la cornisa
de una iglesia fantasmal
para después sin mojarse
subir las gradas de la lluvia
y retar al sol,
hasta sacarle lágrimas
de cólera sobre las nubes
y decirle en tono irreverente,
porque no amas todas
las piedrecillas de tu harem.
Era un trastornado
levitando bajo el agua
para enseñar a los peces
su extraña forma de flotar
y fastidiar al mar que tiene
en cada marea,
definidas las reglas de nadar.
Era un perturbado
cabalgando el universo antimateria
para robar de la energía oscura,
la fórmula cuántica de amar.
Era un enajenado buscando
las claves del carbono
para sacar diamantes de la nada
y cortar con sus prismas afilados
la dureza de la maldad.
Era un exaltado en trance sideral
cambiando el limo envenenado,
conque alguien tejió
la vestidura de su alma
para que no pueda volar.
Era un bardo de cordura demencial
librando en el astral la guerra
para que su planeta sea
un paraíso protegido
con versos y ternura.
Era un tentado de imposibles
proyectando el cielo
lleno de tierras,
desordenando las estrellas
para hacerlas girar impredecibles,
inducirlas a migrar a otras galaxias
a descansar sin inmutarse
en las fumarolas de un cuásar
y con ello poner al cosmos de cabeza
aceptando un nuevo orden
para que los cuerpos celestes
ingrávidos, orbiten al revés
o como quieran ...
Era un loco haciéndole
el amor a la luna
colgado en la cornisa
de una iglesia fantasmal
para después sin mojarse
subir las gradas de la lluvia
y retar al sol,
hasta sacarle lágrimas
de cólera sobre las nubes
y decirle en tono irreverente,
porque no amas todas
las piedrecillas de tu harem.
Era un trastornado
levitando bajo el agua
para enseñar a los peces
su extraña forma de flotar
y fastidiar al mar que tiene
en cada marea,
definidas las reglas de nadar.
Era un perturbado
cabalgando el universo antimateria
para robar de la energía oscura,
la fórmula cuántica de amar.
Era un enajenado buscando
las claves del carbono
para sacar diamantes de la nada
y cortar con sus prismas afilados
la dureza de la maldad.
Era un exaltado en trance sideral
cambiando el limo envenenado,
conque alguien tejió
la vestidura de su alma
para que no pueda volar.
Era un bardo de cordura demencial
librando en el astral la guerra
para que su planeta sea
un paraíso protegido
con versos y ternura.
Era un tentado de imposibles
proyectando el cielo
lleno de tierras,
desordenando las estrellas
para hacerlas girar impredecibles,
inducirlas a migrar a otras galaxias
a descansar sin inmutarse
en las fumarolas de un cuásar
y con ello poner al cosmos de cabeza
aceptando un nuevo orden
para que los cuerpos celestes
ingrávidos, orbiten al revés
o como quieran ...
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