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Se parece a esa sensación de que la vida es eso que ocurre al margen de uno. Un abrazo, Ramón.Soy un rostro de cristal penetrado por la luz.
Miro el aire, la acústica del día, el gusto a sal
de las olas, el tacto que, levemente, se aleja.
Miro lo que nadie ve. Ventana soy sin los ojos
abiertos al color de la vida. Y, aun así, siento.
Gracias, Sergio, por leer y comentar. Un abrazo.Se parece a esa sensación de que la vida es eso que ocurre al margen de uno. Un abrazo, Ramón.
Soy un rostro de cristal penetrado por la luz.
Miro el aire, la acústica del día, el gusto a sal
de las olas, el tacto que, levemente, se aleja.
Miro lo que nadie ve. Ventana soy sin los ojos
abiertos al color de la vida. Y, aun así, siento.
Gracias, Ligia, por tu amabilidad. Un abrazo, amiga....Cada detalle pesa y sin embargo, saberse vivo, sentir... qué maravilla, calan profundo tus versos, un fuerte abrazo y la admiración de siempre,
ligiA
Soy un rostro de cristal penetrado por la luz.
Miro el aire, la acústica del día, el gusto a sal
de las olas, el tacto que, levemente, se aleja.
Miro lo que nadie ve. Ventana soy sin los ojos
abiertos al color de la vida. Y, aun así, siento.
Gracias, Maria, por leer y comentar. Un abrazo.A veces la vida pesa tanto que da la sensación que la llevamos a rastras. Me a gustado leerte. Un abrazo
Gracias, amiga. Besos.Un profundo mensaje dejan tus versos querido poeta.
Aplausos fuerte
Gracias, Anamer, por tu visita y palabras. Un beso.Y con una intensidad que pone a prueba el espíritu. Me encantó Ramón,
siempre me encanta y creo que no hay una vez que no te lo diga.
Besitos cariñosos por miles vuelen a tus mejillas.
Gracias por tu visita y palabras. Un saludo.Hermoso y sentido. Gracias por tus letras.
Hasta los líquenes que nos borran los párpados sienten la luz, se adentran con la lluvia hasta el sitio recóndito donde aún somos pura humedad.Soy un rostro de cristal penetrado por la luz.
Miro el aire, la acústica del día, el gusto a sal
de las olas, el tacto que, levemente, se aleja.
Miro lo que nadie ve. Ventana soy sin los ojos
abiertos al color de la vida. Y, aun así, siento.