Con el limonero
plante la primavera eterna en el balcón.
El azahar,
mantiene en mis sentidos
el aroma de los sueños,
el recuerdo de lo vivido.
Cuando ella brotaba en mi,
como en los naranjos de abril,
en el pecho guardaba
una o dos flores
para sentir su aroma en el cuerpo,
que me acariciara levemente
como una suave brisa.
Esperándote las noches en vano
y sintiéndote en el silencio
merodeando en el alma temprana,
se poso en el corazón
el mejor de los amantes,
el que creé para mí,
siempre fiel y siempre galante.
Paso la primavera,
se instaló el calor.
La claridad me invadió,
se peleaban a muerte
mi”sueño y mi verdad”,
llovió,
me moje.
Llore y me desespere muchas veces.
Sin saber como,
surgieron fragantes flores en el balcón,
y la primavera surgió de nuevo serena,
con aromas de antaño,
con los colores mas vivos
atrapando todas las luces
que del día surgen.
Me sentí otra vez llena;
algunos de mis sueños están en mi casa,
otros duermen en mi pensamiento,
y son solo eso, sueños.
plante la primavera eterna en el balcón.
El azahar,
mantiene en mis sentidos
el aroma de los sueños,
el recuerdo de lo vivido.
Cuando ella brotaba en mi,
como en los naranjos de abril,
en el pecho guardaba
una o dos flores
para sentir su aroma en el cuerpo,
que me acariciara levemente
como una suave brisa.
Esperándote las noches en vano
y sintiéndote en el silencio
merodeando en el alma temprana,
se poso en el corazón
el mejor de los amantes,
el que creé para mí,
siempre fiel y siempre galante.
Paso la primavera,
se instaló el calor.
La claridad me invadió,
se peleaban a muerte
mi”sueño y mi verdad”,
llovió,
me moje.
Llore y me desespere muchas veces.
Sin saber como,
surgieron fragantes flores en el balcón,
y la primavera surgió de nuevo serena,
con aromas de antaño,
con los colores mas vivos
atrapando todas las luces
que del día surgen.
Me sentí otra vez llena;
algunos de mis sueños están en mi casa,
otros duermen en mi pensamiento,
y son solo eso, sueños.