S. Gerardo B. Gamboa
Poeta fiel al portal
El milagro cotidiano del vivir.
La brisa eleva con su manto
en un viaje angelical hacia las nubes,
donde su caricia inspira tanto
olvidando los pesares mientras subes.
A fundirte con el sol y su grandeza
horizontes fervientes de armonía,
bien sea por tierra en extrema sutileza
ó por mar para degustar su lozanía.
Bajo una profunda cúpula celeste
cada vez más brillante más azul,
donde se obvia la superficie agreste
porque todo acaricia con su tul.
Pues a ser feliz se viene al mundo
degustando sus fragancias exquisitas,
las del azahar con su néctar profundo
ó las del jazmín en especias tan bonitas.
Para adornar cada uno de tus días
bajo la alegría y gracia por vivir,
en este caleidoscopio de fantasías
que ferviente te acompaña hasta morir.
¿Que hay problemas? Por su puesto.
No faltan los negros nubarrones
que descargan de modo funesto
torrentes de tormentas a porrones.
Con dolencias de sombras encorvadas
que se adueñan de la savia de la vida,
acarreando muecas atolondradas
cuando el dolor nubla las salidas.
Mas os harán libres el amor y la verdad
buscando el candor en ojos de la amada,
dejando a un lado el oropel y la vanidad
al disfrutar esta tierra tan dorada.
Y abrir las alas del amor a todo viento
llevados por las vertientes de los aires,
reventando de gozo y de contento
sintiendo el níveo gozar de sus donaires.
En las venas la bermeja sangre palpita
para agradecer cada soplo de vida,
brotando el crisol que necesita
la paz del fogón en que se anida.
Autor: Silvino Gerardo Becerra Gamboa.
Miércoles, 21 de octubre de 2015.
Compasión Registrada.
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