Solsticio de primavera
Poeta fiel al portal
el Mundo al desnudo.
y así vamos, che, rodando por las calles y callecitas
de la vida, o la ciudad.
y así vamos, che, buscando en los acueductos
el dispensador de aguamiel.
hola, sí, por aquí
gracias, Miguel, cargame 2 pesos con 50 de la nueva concepción y ese alfajor.
pero entonces un sol naciente me habla, sonriente,
el sol naciente:
de nada sirve, pibe, pertenecer en este teatro del Oropel.
yo lo miro, y le digo, pero el tierno contestarme no puede,
está emergiendo, melancólico, desde los océanos de mi mente.
y yo le digo, y le hablo, y le grito.
nada.
acá hubo alguna vez un sol sonriente pero ahora estamos solos.
la noche cae, serena, y se desplaza dejándonos al desnudo.
tengo infinita fe en nuestro Mundo.
pero vamos, que yo quiero escuchar vuestras primeras voces al desnudo.
¡pero vamos, manada, corramos hacia el monte, hacia el rayo, la espesura y la ensenada!
no quiero Tablas, ¡ah, que lo digo, que ya no quiero más habla!
que no quiero hampas, !ah, que ya no quiero las trampas!
que sólo quiero estar entre ustedes, mirando un espejo que me sepa reflejar
y no atender a la Palabra,
y olvidarme de las palabras
y despertando rodeado de mi manada
encontrar un sol que, por fin mudos, carezca de tiempo y enunciación; sí, un Mundo al desnudo. (!)