En este mundo bipolar
parece que solo puede uno
quedarse en los bordes
a mitad de camino.
Pero tras la máscara
los dioses han caído,
ya no es todo blanco o negro,
cielo o infierno,
si o no,
estar contra ti
o estar con tigo.
Salva la claridad
un gesto involuntario
en las facciones de la vida
mientras se mira al espejo del mundo
con una imagen tranquila
en el monumento de una tarde
o en la rueda girada de los años.
Como una mirada
enroscada en el destino
que traspasa la frontera
más allá del olvido
para recuperar el reino de uno
en el comienzo de verse
como a un amigo.
En este mundo bipolar
de nada o todo,
de no dejar ser espacio
o no dejarse ser indefinido
pese a quien pese
el mundo es infinito.
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