Évano
Libre, sin dioses.
Todavía los Montes de León
relucen con neveros de lo hibierno;
resquicios de luchar con lo materno.
Pero irrumpe el estío de neón
con carreras y nervios de simplón:
un fuelle de la fragua de lo averno
y el culpable de todo el desgobierno
que transforma la vida en un montón
de mierda que nos vuela y nos ahoga
y extermina el futuro de la Tierra.
Sigue el hombre tirando de la soga
cuando es un cuerpo y ánima que yerra
el mundo con su cuerda como toga
y un demente que berra y berra y berra.
relucen con neveros de lo hibierno;
resquicios de luchar con lo materno.
Pero irrumpe el estío de neón
con carreras y nervios de simplón:
un fuelle de la fragua de lo averno
y el culpable de todo el desgobierno
que transforma la vida en un montón
de mierda que nos vuela y nos ahoga
y extermina el futuro de la Tierra.
Sigue el hombre tirando de la soga
cuando es un cuerpo y ánima que yerra
el mundo con su cuerda como toga
y un demente que berra y berra y berra.
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