Dr Jose Roberto Hernandez
Poeta asiduo al portal
El mundo desde mi ventana
Ha pasado mucho tiempo desde aquel 28 de marzo del corriente, cuando me rechazaron en el trabajo y me mandaron a un exilio, a una cuarentena con etiología en un virus que se comía hasta los mismísimos médicos chinos.
El 15 de abril perdí la razón, hoy es mi primera reflexión interior desnudo. El espejo no me hace los favores que le pido. No sé, a lo mejor mi Ada madrina española se quedo en Madrid sin éxito cuando trató tomar el último vuelo.
El calendario me guiña un ojo y me esparce un escalofrió zonzo, gris, casi febril. El sol con su anillo enciclopédico, también redondo y rosado se dio el gusto hoy de engalanarse para verme en cueros.
30 de Abril: Mis codos son cascos duros de tanto besar la ventana. Y cada vez que me asomo, el mismo olor a esperma, a líquido amniótico vespertino. Como si el cabrón bicho redondo con sus labios rosados, nos recordara el alumbramiento de nuestras madres; la que comienzo a extrañar.
Uf… 40 días. Terminaré mi rutina llevando el café, que comparto con el árbol de higo del fondo de mi mente. Camino hacia él; pero…él…Uhm, rechaza mi néctar como si… como si su…su estómago no aguantara más, de tantos días con lo mismo
No sé porque nadie tampoco me responde en el fondo de mi patio; al lado del higo, solo Martha la paloma, que todos los días se acerca a mí; aunque no entiendo nada de lo que me dice y me preocupa su bilingüismo, hoy se me puso en el hombro y me dijo un secreto:
-¡Ya estamos ganando! …. Y un picoso beso me devolvió todo el escalofrió
Ha pasado mucho tiempo desde aquel 28 de marzo del corriente, cuando me rechazaron en el trabajo y me mandaron a un exilio, a una cuarentena con etiología en un virus que se comía hasta los mismísimos médicos chinos.
El 15 de abril perdí la razón, hoy es mi primera reflexión interior desnudo. El espejo no me hace los favores que le pido. No sé, a lo mejor mi Ada madrina española se quedo en Madrid sin éxito cuando trató tomar el último vuelo.
El calendario me guiña un ojo y me esparce un escalofrió zonzo, gris, casi febril. El sol con su anillo enciclopédico, también redondo y rosado se dio el gusto hoy de engalanarse para verme en cueros.
30 de Abril: Mis codos son cascos duros de tanto besar la ventana. Y cada vez que me asomo, el mismo olor a esperma, a líquido amniótico vespertino. Como si el cabrón bicho redondo con sus labios rosados, nos recordara el alumbramiento de nuestras madres; la que comienzo a extrañar.
Uf… 40 días. Terminaré mi rutina llevando el café, que comparto con el árbol de higo del fondo de mi mente. Camino hacia él; pero…él…Uhm, rechaza mi néctar como si… como si su…su estómago no aguantara más, de tantos días con lo mismo
No sé porque nadie tampoco me responde en el fondo de mi patio; al lado del higo, solo Martha la paloma, que todos los días se acerca a mí; aunque no entiendo nada de lo que me dice y me preocupa su bilingüismo, hoy se me puso en el hombro y me dijo un secreto:
-¡Ya estamos ganando! …. Y un picoso beso me devolvió todo el escalofrió