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El negro, un color sin mañana

penabad57

Poeta veterano en el portal
La noche plena es un antifaz eterno. Voy vestido de funeral,
planchado, refulgente de negrura, esplendor unánime de silencios,
caen chuzos y los sauces lloran. Sus prendas íntimas son del color
del caballo zaíno, elegancia y armonía que engalana la piel,
estética que no precisa de un verbo, solo alzarse y caminar
despacio hasta la alcoba. Piedra oscura, azabache bajo el argento,
en un cajón escondes la sortija de la que no ansias memoria.
Este color es el color de los ciegos, este color no transcurre
por mis venas- granate el fluido de la duda-este color
primigenio alimentó los fogones, fue carbón de trenes,
hollín en los rostros del mineral, un pus de sangre
gangrenada cuando a la vida se le amputan los sueños.

*caen chuzos: lluvia fuerte
 
Última edición:
La noche plena es un antifaz eterno. Voy vestido de funeral,
planchado, refulgente de negrura, esplendor unánime de silencios,
caen chuzos y los sauces lloran. Sus prendas íntimas son del color
del caballo zaíno, elegancia y armonía que encumbra la piel,
estética que no precisa de un verbo, solo alzarse y caminar
despacio hasta la alcoba. Piedra oscura, azabache bajo el argento,
en un cajón escondes la sortija de la que no ansias memoria.
Este color es el color de los ciegos, este color no transcurre
por mis venas- granate el fluido de la duda-este color
primigenio alimentó los fogones, fue carbón de trenes,
hollín en los rostros del mineral, un pus de sangre
gangrenada cuando a la vida se le amputan los sueños.

*caen chuzos: lluvia fuerte

A veces sentimos que se nos fueron los colores, sobre todo cuando recordamos a los que ya no están.
Es increíble tu capacidad de comunicar emociones a partir de determinados conceptos.
Un abrazo y mi admiración.
 
La noche plena es un antifaz eterno. Voy vestido de funeral,
planchado, refulgente de negrura, esplendor unánime de silencios,
caen chuzos y los sauces lloran. Sus prendas íntimas son del color
del caballo zaíno, elegancia y armonía que encumbra la piel,
estética que no precisa de un verbo, solo alzarse y caminar
despacio hasta la alcoba. Piedra oscura, azabache bajo el argento,
en un cajón escondes la sortija de la que no ansias memoria.
Este color es el color de los ciegos, este color no transcurre
por mis venas- granate el fluido de la duda-este color
primigenio alimentó los fogones, fue carbón de trenes,
hollín en los rostros del mineral, un pus de sangre
gangrenada cuando a la vida se le amputan los sueños.

*caen chuzos: lluvia fuerte
"Caen chuzos de punta", dicen en mi tierra cantábrica... Nada como unos chuzos para enmarcar las lágrimas que no se lloran, la negrura extraña que no podemos entender, la ausencia terrible e inevitable. Tus poemas tienen una fuerza que parecen nacer solos de lo inexplicable. Mi más profunda admiración, y no soy de hablar por hablar ni de cumplidos.
Saludos.
Luz
 
A veces sentimos que se nos fueron los colores, sobre todo cuando recordamos a los que ya no están.
Es increíble tu capacidad de comunicar emociones a partir de determinados conceptos.
Un abrazo y mi admiración.
Me gusta el color negro pero su simbología, al menos desde nuestra cultura, tiene demasiado que ver con la muerte. Gracias, Cecy, es un lujo que me leas y comentes. Abrazos.
 
La noche plena es un antifaz eterno. Voy vestido de funeral,
planchado, refulgente de negrura, esplendor unánime de silencios,
caen chuzos y los sauces lloran. Sus prendas íntimas son del color
del caballo zaíno, elegancia y armonía que engalana la piel,
estética que no precisa de un verbo, solo alzarse y caminar
despacio hasta la alcoba. Piedra oscura, azabache bajo el argento,
en un cajón escondes la sortija de la que no ansias memoria.
Este color es el color de los ciegos, este color no transcurre
por mis venas- granate el fluido de la duda-este color
primigenio alimentó los fogones, fue carbón de trenes,
hollín en los rostros del mineral, un pus de sangre
gangrenada cuando a la vida se le amputan los sueños.

*caen chuzos: lluvia fuerte
Y la noche es una promesa inquebrantable. Un abrazo, Ramón.
 
La noche plena es un antifaz eterno. Voy vestido de funeral,
planchado, refulgente de negrura, esplendor unánime de silencios,
caen chuzos y los sauces lloran. Sus prendas íntimas son del color
del caballo zaíno, elegancia y armonía que engalana la piel,
estética que no precisa de un verbo, solo alzarse y caminar
despacio hasta la alcoba. Piedra oscura, azabache bajo el argento,
en un cajón escondes la sortija de la que no ansias memoria.
Este color es el color de los ciegos, este color no transcurre
por mis venas- granate el fluido de la duda-este color
primigenio alimentó los fogones, fue carbón de trenes,
hollín en los rostros del mineral, un pus de sangre
gangrenada cuando a la vida se le amputan los sueños.

*caen chuzos: lluvia fuerte



Fascinante poema. Un abrazo!!
 
"Caen chuzos de punta", dicen en mi tierra cantábrica... Nada como unos chuzos para enmarcar las lágrimas que no se lloran, la negrura extraña que no podemos entender, la ausencia terrible e inevitable. Tus poemas tienen una fuerza que parecen nacer solos de lo inexplicable. Mi más profunda admiración, y no soy de hablar por hablar ni de cumplidos.
Saludos.
Luz
Gracias, Luz, en Galicia también usamos esa expresión. Un abrazo.
 

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