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El Ocio de Dios

Orfelunio

Poeta veterano en el portal
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El Ocio de Dios

Siempre pensé que Dios en su descanso, tenía como hobby ir de un lado a otro viajando. En sus viajes la vía férrea utilizaba, y a lo largo de los mismos en distintos sitios paraba, dejando en el buzón mandatos, exhortaciones, mensajes y canciones, desde nuestra Tierra al más alejado Plutón, desde el gran astro Aldebarán, hasta nuestro Rey brillante Sol, entre Universos viajaba con su música y canción, con su letra soñadora, nos miraba como humanos ignorantes, como hormigas obradoras, unas veces peleantes, y otras constructoras.

Me encontraba cierto día, andando por los caminos de la vida, y escuché una balada del descanso de un supuesto Dios, de los amores en su vida hablaba en música de rock. De sus telas de araña, de sus presas cegadas por la luces de neón. Me evadí, en un intento de encontrar mi salvación. Si muy mal no recuerdo, así decía la canción:

En un pueblo de la Tierra, en el calor de mi caverna, vivo acomodado. Termino la jornada, lo de ayer ya terminado, lo de hoy para mañana... estoy algo cansado. Esta noche voy a ir a la ciudad, de un lado a otro espero olvidar, de sorbo en sorbo, de lugar en lugar. Los momentos que me disteis a otros dioses se los dais. ¡Con quién toca, con quién toca, con quién toca hoy, la vida loca!

Acribillado por su falso amor. Asqueado por sus falsos besos, ya no siento nada cuando dice que me quiere y cuando jura que me ama. Después de mucho tiempo cansado de soñar, olvido mis amores por calles de ciudad. Tres flores se vislumbran entre luces de neón, los amores en mi vida, ¡negras rosas son! Regresé acompañado de la Luna, aparcado en el ayer, y entre días grises vivo, recordando a las que amé. Viuda negra, si encuentras el amor, atrápalo en tu tela y envenena sus sentidos con las alas del dolor. En la cama me dormí soñando con tres flores, rosas de mi jardín, que una araña las tejió, ¡en negras rosas mis amores!

Las hijas de los hombres van acompañadas, ya no duermen solas, yacen junto a ellas arañas voladoras. ¡Con quién toca, con quién toca hoy la vida loca!

Y los hijos de Dios vieron la belleza de las hijas de los hombres y yacieron con ellas. Se indignó Dios, y en su indignación y su viajar, con los pies nos aplastaba, sin hacer ninguna mueca, como hace el hombre sabio al pisarlas contrariado, en un gesto con la boca. Él, gigante, nosotros, no somos nada. Demasiado poderoso, demasiado grande para ver nuestros oprobios, nuestras guerras, nuestros reproches, nuestra ira y nuestro odio.

Él siempre por encima, nosotros siempre por debajo, en su locomotora de vapor, de un lado a otro viajando. El señor del monóculo es un farsante, nos ha dejado en manos del señor de cara pequeña y agradable. Nuestro origen, nuestro primer sentir humano, en el sudor de nuestra frente condenados, por el Espíritu Santo suplantado, que otorga sus verdades en éste o aquél lado, según sus intereses, según sus voluntades, donde sople el viento, dejando su firma y sello, en las actas celestiales que guarda el firmamento.

Sólo nos quedaba la venida del Mesías. ¡Valiente osadía!, querer salvar al hombre señalado de antemano, en el espíritu juzgado, no hay perdón para los hombres que caminan solitarios, las sendas del camino, los senderos del destino, ¡Abiertos y forjados! Y al final descansamos todos de manera igual, en su regazo, en nuestra madre Tierra. En la soledad marchamos, en la soledad nacimos, sin pena ni gloria, sin hacer ruido. ¡Dios no existe!, como apareció en la humanidad, en los tiempos del hombre una idea, ya resuelto el dilema desaparecerá, cuando cada uno de los hombres, terminada la tarea procedamos descansar.

¡De qué sirvió tanta lucha y tanto afán!, tantos seres queridos, que marcharon y se irán. Se olvidaron de nosotros, no hemos existido jamás.

Si el Ocio de Dios nos espera en la muerte y su final, si es el Ángel Perdedor el causante en las escenas, ni rey ni vasallo, ni rico ni pobre, será merecedor de obediencia, lealtad, de respeto y sumisión. Si la Tierra nos espera, ¡Me declaro en rebeldía, me rebelo al Creador!, prefiriendo a su Ocio el descanso del obrero, del Ángel Retador, que inventa y se descubre, que lucha y mata, que sueña llora y ríe, que él es el camino, que nace vive y muere, que es dueño de sí mismo, ¡Que es él mismo Dios!
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Un saludo
 
Interesante tema.
Recuerdo cuando discutia con mi profesor de religión una y otra vez sobre "El montaje de la misericordia divina", que finalmente me llevó a la inspectoria..
El lenguaje que empleas es muy bueno, y definitivamente deja trazado el debate.. R. toro
 
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