El pacificador, único en la escena

Ricardo López Castro

*Deuteronómico*
Mi única salida es escribir. No porque todo lo demás me importe un pito, que también, sino porque esto es como un concurso para ver quién escupe más lejos.
Me he refugiado tanto en esto que ya ni siquiera puedo escupir lo que pienso.
Mierda, esto no es como antes.
Ya ni pienso ni opino.
¿Cuál es el siguiente nivel?
¿De conciencia? ¿De lo que sea?
¿Cuál es?
-Mientras tanto, vuelvo a perder en otra competición-.
¿Qué dice mi espejo de todo esto?
¿Un revival de mi sonrisa, de mi rostro sin ojeras?
¿Hurgar en la herida?
Está claro que por la vía de los siete pecados capitales me habéis hundido.
Por la vía de la inconsciencia, lo mismo.
No hablemos ya de intelecto o sabiduría, que alguien se nos podría echar a llorar.
Créanme, ahora mismito estoy apalancado, haciendo palanca en el mundo para mandarlo a tomar por culo.
¿Errores del pasado para cualquiera?Presente, aquí estoy yo.
Más pobre y sin cortejo, sin apenas barba, y sin una sola cana.
¿Espejo?¿Otra vez aquí?
Cuando yo tenía dinero, me llamaban don Tomás... a mí ni eso.
Será porque siempre he tendido a la amistad.
Un gran bicho raro era yo.
De uno ochenta y pico, y más fino que un fideo.
Para mi sombra, unas cuantas veces pasado de rosca, y listo, a trabajar.
Uno más.
Vaya tela marinera.
El espejo no cambia.
¿Porqué no?
¿Y si fuese él el que cambia?
A buenas horas me pongo a teorizar sobre como agarrarme a un clavo ardiendo.
En otra época me creí Dios, y Jesucristo.
Vamos, rematando la faena, que nunca me creí Ricardo.
¿Y ahora?
Quizá con un currito y unas cuantas birras encima...
Mi vida nunca ha sido fácil, estimados.
Ni mucho menos estimada.
Esto es como recapitular un libro de un solo capítulo.
Si nada me cambia, ¿porqué coño iba a hacerlo el espejo?
¿Por las empresas cristaleras?
Amos, no me jodas.
¿Contribuyente yo?
En el espejo se ven mis líneas grabadas en la frente de mi reflejo.
Son las líneas de mi frente.
Solo con ellas entro en combate.
 
Cambiarías por una mujer.
Pero no cualquier mujer.
Yo cambio constantemente, por muchas mujeres.
Me quieren.


Pero claro, lo bueno no es gratis. He de trabajar mucho, para alimentar a nuestros cientos de hijos.


¿ Te lo has creído ? Je, je, je.
¿ Cómo iba un poeta, a gozar de la vida ?
¿ A quién se le ocurre, Ricardo ?
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba