EL PARADIGMA
Que nos devore el cielo
si el agravio se convirtiera
en vergüenza,
pues tragamos el brebaje
de un destilado sistema.
Tras este ingrato pensamiento
cedí:
a la evasión
a la cúspide sin cima ni morada
a la rebeldía del errante
y a la búsqueda de estar con y sin nada.