Agustín Sánchez
Poeta asiduo al portal
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EL PEOR CASTIGO
Allá donde profundos misterios procelosos
esconden la locura de llantos infinitos,
por los oscuros fondos donde se ofician ritos
en cascos de naufragios, de restos espantosos,
hay blancos esqueletos de muertos marineros
que acuden a la corte de un tribunal inmundo
donde serán juzgados por seres de otro mundo
por sus acciones crueles de fieros bucaneros.
Espectros en harapos que es todo lo que queda
de pérfidos piratas malvados y ladrones
arrastran sus cadenas con bolas de cañones
y en sus vacías cuencas la indignidad se hospeda.
Bajo capucha negra que en algas fue tejida,
el dedo de un fantasma con furia les acusa
les dicta la sentencia, pues no tendrán excusa
y en medio del espanto al punto le es leída.
De cada uno de ellos se van citando nombres,
y escuchan aterrados lo que será el castigo:
Para purgar pecados es esto lo que os digo,
seréis resucitados para otra vez ser hombres.
Con ellos, las infamias que hicísteis sin mesura
serán las que os maldigan la eternidad entera.
El hombre es para el hombre la más sangrienta fiera,
por ello el reencarnaros es vuestra desventura.
Pues no existe un infierno más duro y detestable
que estar entre las gentes de un mundo insolidario
Será vuestra tortura, el convivir dïario.
Marchad. Como suplicio no hay nada comparable.
AGUSTÍN
Allá donde profundos misterios procelosos
esconden la locura de llantos infinitos,
por los oscuros fondos donde se ofician ritos
en cascos de naufragios, de restos espantosos,
hay blancos esqueletos de muertos marineros
que acuden a la corte de un tribunal inmundo
donde serán juzgados por seres de otro mundo
por sus acciones crueles de fieros bucaneros.
Espectros en harapos que es todo lo que queda
de pérfidos piratas malvados y ladrones
arrastran sus cadenas con bolas de cañones
y en sus vacías cuencas la indignidad se hospeda.
Bajo capucha negra que en algas fue tejida,
el dedo de un fantasma con furia les acusa
les dicta la sentencia, pues no tendrán excusa
y en medio del espanto al punto le es leída.
De cada uno de ellos se van citando nombres,
y escuchan aterrados lo que será el castigo:
Para purgar pecados es esto lo que os digo,
seréis resucitados para otra vez ser hombres.
Con ellos, las infamias que hicísteis sin mesura
serán las que os maldigan la eternidad entera.
El hombre es para el hombre la más sangrienta fiera,
por ello el reencarnaros es vuestra desventura.
Pues no existe un infierno más duro y detestable
que estar entre las gentes de un mundo insolidario
Será vuestra tortura, el convivir dïario.
Marchad. Como suplicio no hay nada comparable.
AGUSTÍN