Anna Politkóvskaya
Poeta fiel al portal
Un boceto,
una mancha en el lienzo
y ya está plasmada la idea.
No necesita el pintor
nada más para extraer
la belleza de las cosas:
El amarillo del sol estival
como pira incendiando el cielo,
el azul de unos pétalos
viajando hasta el mar,
el rojo de un volcán en erupción,
el blanco de la hoja vacía
y el negro de la noche,
de la sombra,
de las otras dimensiones.
Y en la mezcla, en la mágica
y alquímica mezcla que va
dando forma a la idea,
se materializa el sentido de su obra
proporcionándole vida, color,
un nombre...; provocando,
cuando la obra expuesta
se somete al veleidoso juicio
del ojo experto, pasiones, odios,
perplejidad, aplausos, asombro,
gestos de aprobación o de asco...
Mas el pintor desde un rincón
sonríe y piensa: “Silencio, necios.
Contemplad mi obra en silencio
y nada más, tan solo eso...”
una mancha en el lienzo
y ya está plasmada la idea.
No necesita el pintor
nada más para extraer
la belleza de las cosas:
El amarillo del sol estival
como pira incendiando el cielo,
el azul de unos pétalos
viajando hasta el mar,
el rojo de un volcán en erupción,
el blanco de la hoja vacía
y el negro de la noche,
de la sombra,
de las otras dimensiones.
Y en la mezcla, en la mágica
y alquímica mezcla que va
dando forma a la idea,
se materializa el sentido de su obra
proporcionándole vida, color,
un nombre...; provocando,
cuando la obra expuesta
se somete al veleidoso juicio
del ojo experto, pasiones, odios,
perplejidad, aplausos, asombro,
gestos de aprobación o de asco...
Mas el pintor desde un rincón
sonríe y piensa: “Silencio, necios.
Contemplad mi obra en silencio
y nada más, tan solo eso...”