Qué dirías si te afirmo
que si tendría que elegir entre tu cuerpo,
y con él tu sexo, tu boca, tus pechos y tus manos.
Entre tu cuerpo y tu risa,
y con ella tus labios,
me quedaría con las palabras
que pronuncias, cada vez que te escucho,
cada vez que me hablas,
cada vez que nos hablamos.
Y si al morder la palabra con nuestra lengua,
el dolor se hiciera dulce,
y si nos ahogáramos entre nuestra conversación
no existiría la muerte lenta
sino la belleza instantánea de tus palabras
y sólo una saliva
con sabor a fruta madura.
Sólo en tu palabra me asomo
a lo que soy antes de saber
si alguna vez fui algo.
que si tendría que elegir entre tu cuerpo,
y con él tu sexo, tu boca, tus pechos y tus manos.
Entre tu cuerpo y tu risa,
y con ella tus labios,
me quedaría con las palabras
que pronuncias, cada vez que te escucho,
cada vez que me hablas,
cada vez que nos hablamos.
Y si al morder la palabra con nuestra lengua,
el dolor se hiciera dulce,
y si nos ahogáramos entre nuestra conversación
no existiría la muerte lenta
sino la belleza instantánea de tus palabras
y sólo una saliva
con sabor a fruta madura.
Sólo en tu palabra me asomo
a lo que soy antes de saber
si alguna vez fui algo.